jueves, 24 de octubre de 2013

HAGAMOS HERMANDAD







Hace unos días se celebraba en  Malpartida de Plasencia (Cáceres), el VIII Encuentro de Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Plasencia, bajo el título “ID TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA” (Mt. 20.4). A raiz de lo que alli se habló se me ocurre que merece la pena REFLEXIONAR como bien exortan los cofrades de “rancio abolengo”, sobre cual es el sentido y la razón de ser de una Hermandad.

Creo que es de plena aplicación a las Hermandades y Cofradías de Don Benito, lo que voy a extractar a continuación, ya que de todos es sabido el déficit que observamos en ellas. Para ello quiero exponeros un artículo extraido de la “Cuaresma de ABC” . (www.salamancacofrade.com, artículo cofrade de Oscar García):

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“¿Cuál es la misión de una Hermandad? ¿Sacar imágenes a la calle? ¿Tener la mejor cofradía desfilando con su patrimonio?, ¿la semana de la Semana Santa, como las palabras bien indican?

Al principio de la cada creación de una hermandad, nacían con personas que se agrupaban, que estaban en el mismo entorno de trabajo, profesión o amistad, todas ellas movidas por la misma devoción religiosa.

Todo esto en los últimos años, aquella sociedad que subsistía condicionada por ese fervor religioso, se fue transformando hasta lo que es hoy en nuestros días, un “sin saber”.

La situación social que atravesamos demanda una actitud formativa en la fe, por que todo esto conlleva a una sencilla pregunta,  ¿Cuál es el fundamento que determina hoy a un buen número de cofrades a integrarse un una Hermandad?

No se puede olvidar que el impulso de CULTO PÚBLICO de las imágenes sea una de las finalidades de cada cofradía, como lo es también la BOLSA DE CARIDAD, que en todas debe haber, da cara al necesitado, por solidaridad hacia aquellas personas que no pueden o no tienen medios por causas de la vida. Por todo esto no es bastante, no solo es cometido de una Hermandad el culto a las imágenes y la caridad, aunque tienen su total importancia, pero el otro tema importantísimo es el de apostar por llevar un TRABAJO DE EVANGELIZACIÓN  entre los miembros cofrades. Hay que estimular ese espíritu cristiano que el cofrade lleva dentro, aunque alguno lo debe tener dormido, por que ese es el futuro evangelizador. Se puede dar caridad espiritual sin ser material, que en estos tiempos que corren es lo más necesario entre los hermanos. Sabemos que muchas personas carecen de formación en torno a la fe, y muchos de ellos se acercan a las hermandades con el único fin de salir de nazarenos de fila o costaleros.


Habría que explicarles lo que significa integrarse en una Hermandad, de las disposiciones y propósitos que ello conlleva, de la formación que pueden recibir y que ellos al mismo tiempo sepan transmitir al que viene detrás.

De todos es sabido que vivimos en una sociedad que no sabe donde está el este y el oeste del orden moral, y siempre anda de un lado para otro  sin saber el fin que quiere. Todos estamos entusiasmados con nuestras hermandades, pero por eso precisamente debemos pedirles más, por que la Iglesia tiene puestas esperanzas en ellas.

Así que deben empezar una tarea para intentar inculcar todo esto en lo que se refiere a HERMANDAD, será el primer paso para poder realizarla, porque todo tiene un  principio, y “el principio es ya la mitad del todo”.

La Hermandad debe ser un elemento fundamental de evangelización, como lo es una Parroquia y sus asociaciones de fieles, a lo que también se le puede llamar Hermandad.

Por eso, todas las Cofradías que se fueron fundando, empezaron como asociaciones de fieles, y a la hora de ubicarse en cualquier parroquia o iglesia tuvieron que elaborar sus trámites con el sacerdote, elaborar un censo con un mínimo de personas, más o menos, con sus datos necesarios, un plan de formación cristiana, las actividades de la asociación y las obras asistenciales y de caridad de este colectivo. Todo ello según los criterios pastorales, formativos y de caridad. También se tiene que tener el proyecto de reglas y estatutos que regirán esta asociación, que en el futuro será Hermandad, NO SOLO PARA SACAR LOS PASOS A LA CALLE, sino que serán mas alicientes los que puedan motivar al cofrade tanto en trabajo a la Hermandad como de enriquecerse de la fe cristiana que le puede aportar las vivencias y formación necesarias.

Esto solo puede llevarse a cabo con el COMPROMISO del cofrade y de los que rigen la Hermandad, siempre y cuando actúen con la fe delante, preocupándose por los problemas de la sociedad actual y sobre todo el mismo hermano que está en esa Hermandad y que apenas colabora con ella.

 


La buena acción social de las Cofradías, y sobre todo del cofrade, es saber o tener conocimiento en esa materia, ya que también es pobreza la ignorancia y el no saber. Muchas veces no hace falta el dinero para poder hacer una obra de asistencia social, sino el compromiso de las personas que pueden ayudar a otras, solo con el hecho de dar un poco de tu tiempo al que más lo necesita.

Se debe tener una estructura preparada para poder responder a todo aquello que se sale fuera de los ámbitos normales de lo que es dar caridad. Tanto espiritual como asistencial. A veces es mas importante lo espiritual que lo asistencial, por el solo hecho de que si una persona se va preparando espiritualmente, será mas fácil llevar otras tareas encomendadas y enseñarlas.

Normalmente se cae en el error de querer justificar una Hermandad por su labor social, aunque todo tiene que ver, ya que el culto a sus imágenes y la unidad de la Hermandad debe ser un principio en todas aquellas que quieran llevar el fin a buenpuerto. Pensando que la raiz para que vaya todo bien, empieza primero por EL TRABAJO DE LA JUNTA DE GOBIERNO, y el COMPROMISO del cofrade para esos fines en los cuales se involucra nuestra Hermandad, y que en un principio debieron explicarle.”


Por todo lo dicho en este artículo, paso a establecer una serie de puntos fundamentales para entender la existencia de una Cofradía:

1.- Saber que los fines de la existencia humana son la alabanza divina y el amor fraterno, porque sin amor a Dios y a los hermanos una Cofradía es una simple comisión de festejos, y de esas tenemos muchas y muy dignas en los Ayuntamientos... lo nuestro ha de ser otra cosa.

2.- Dar forma y contenido al amor a Dios con un culto sincero y digno, nacido del corazón que establezca un orden en las celebraciones de la Cofradía, en consonancia con su naturaleza: bien sea de Cristo o de la Virgen, de dolor o de gloria, de algún patrón o gremio... Muchas veces el culto es cosa del cura y de varias personas mayores, sin que la Hermandad se implique y participe apenas.

3.- Hacer que sea realidad, no fingida, sino práctica y concreta, el amor al prójimo de la Cofradía, en cuanto corporación, creando modos de colaborar continua y eficazmente, con obras sociales de la Iglesia, asilos, asociaciones de deficientes, organizaciones no gubernamentales, y, sobre todo, con Cáritas que es la Iglesia misma al servicio de los pobres en la lucha por la justicia.

4.- Vivir como bautizados, y así, si somos santificadores y servidores también hemos de enseñar y aprender. En el Bautismo se nos unge con el crisma mientras se dice: "Para que seas miembro de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey". Por ello el cofrade, que ante todo es un bautizado y ha de vivir como tal, deberá esforzarse por corresponder al don de Dios, alabándole, sirviéndole en los hermanos y formándose en la fe para ser más capaz de trasmitirla a otros. Sin formación personal y comunitaria es imposible el crecimiento interior que nos hace más fraternos, acogedores y tolerantes.

5.- Establecer entre todos, los medios adecuados para la formación de los miembros de la Hermandad, con ayuda de temas específicos sobre el mundo cofrade, pero sobre todo, con el uso y disfrute de un temario general de catequesis y vida cristiana.


6.- Equilibrar los aspectos interiores con los exteriores de la Hermandad, pues se dan casos, y no pocos, en que todo lo aparente es muy bello, pero el fondo está vacío. Hay Cofradías con un gran escaparate de imágenes, tronos e insignias, pero su corazón está vacío de verdadero amor a causa de divisiones, recelos y rencores.

7.- Entrar en comunión con las demás asociaciones e instituciones de la Parroquia, pues de otro modo las Hermandades quedan aisladas del proceso de crecimiento comunitario, convirtiéndose en una especie de rincón de las tradiciones populares... Es muy importante entender que las Hermandades están llamadas a ser, por su propia naturaleza, mucho más profundas, serias y rigurosamente evangélicas.

8.- Cumplir con fidelidad los estatutos, en cuanto a sus cargos, funciones y tareas, sabiendo que las leyes marcan los mínimos imprescindibles y el Evangelio los máximos hacia los que se ha de tender: hemos de trabajar desde las normas hacia el espíritu con ilusionado tesón.

9.- Hacer que la Cofradía sea un ámbito de participación creativa y comunitaria, sin protagonismos individualistas, para la búsqueda de objetivos comunes que ilusionen a todos, no sólo en el esplendor externo del escaparate sino, sobre todo, en la fecunda organización de la trastienda , que no se ve pero es mucho más importante.

10.- Poner tanto amor, tanta reciedumbre y tanto tesón que las dificultades no puedan ocultar la luz del amor a Cristo y a María, en el servicio del prójimo más necesitado y en los lazos de la amistad cofrade. Si el orgullo impide la amistad y los gastos suntuarios la solidaridad, entonces no hay Hermandad posible por mucho que así se llame o siglos de antigüedad que tenga.


Invito a todos los Cofrades de Don Benito, a participar de esta REFLEXIÓN, que va mas allá del mero quedarse con el envoltorio de las cosas, hay que profundizar en el sentido que tiene cada corporación, su razón de ser que ha de dar unos cuantos pasos más allá si verdaderamente queremos hacer de nuestras Hermandades, las dinamizadoras de la Fe en cada Parroquia,  y eso, guste o no, queridos lectores, va más allá de un día al año, de una semana al año o de varios días de Cuaresma. Cuando esto se entienda, podremos hablar de una VERDADERA HERMANDAD.