lunes, 10 de marzo de 2014

PREDICAR EN EL DESIERTO







Comienza una nueva Cuaresma para todos, y en particular para los amantes de la vida Cofrade. Un tiempo donde culmina la preparación de todo un año, donde se da principio y fin a una manera de cumplir con nuestras pasiones, con nuestras devociones. No es un objetivo en si mismo para el Cofrade, es una razón más para cumplir con sus obligaciones, puesto que tras ella, la Semana de Pasión, es el colofón a una temporada de arduo trabajo y dedicación, pero también es el inicio de la preparación de la siguiente. La vida del cofrade, no es en si misma la que contempla una actividad ceñida a este período, sino que es un peldaño mas, unido al de la Formación, al de la Fe, al de la Caridad de su Obra social, al de la catequización permanente en el ámbito de su Parroquia y de su Barrio. Todos estos parámetros, son los pilares fundamentales de una vida cofrade plena, y quien no los tenga contemplados como tal, no puede considerarse un verdadero cofrade…

A veces uno tiene la sensación, cuando desarrolla este Blog, de estar “predicando en el desierto”; sobre todo cuando el lugar geográfico desde el que nos dirigimos, es uno de los más alejados de esa plenitud de vida y espíritu cofrade verdadero. Está claro, y no engañamos a nadie, que no existe una verdadera “pasión dombenitense”, valga la redundancia del título de mi Blog ( que ya es el vuestro..). Cuando echamos la vista atrás, y tratamos de analizar lo que nos mueve a cada uno a sentir una vida cofrade plena, tengo claro que lo mas alejado de ella, es vestir el hábito de nazareno una vez al año; acudir a rendir culto a mis titulares, una vez al año; no ser convocado para ningún acto solidario, ni de formación, ni de convivencia con otros cofrades; no alimentar la devoción de ninguna de las maneras posibles, que se nos exigen a Hermandades y  Cofradías.

Por todo ello, uno tiene  la sensación de estar hablando para quien difícilmente tienen la intención de escuchar, o cuyas entendederas, están muy alejadas de lo que uno pretende encontrarse al otro lado de la interlocución. Así debió sentirse Juan el Bautista:

Cuando Juan el Bautista salió a predicar, eligió un curioso lugar para instalar su ámbito académico: el desierto palestino. Realmente no podía haber buscado un sitio más inapropiado. ¿Cómo haría la gente para llegar hasta allí? ¿Y cómo podrían ubicarse más o menos cómodamente para escuchar sus sermones, entre las piedras, los insectos, la arena, el sol y las alimañas? ¿Y dónde encontrarían sanitarios, o un lugar para hacer un alto y tomar agua?





Pero a Juan no pareció haberle importado esos detalles. Y a la gente tampoco, porque dice el Evangelio que “acudían hasta él muchedumbres de toda la región de Judea, y todos los habitantes de Jerusalén, y se hacían bautizar por él confesando sus pecados” (Mc 1,5). Juan convirtió el desierto en un hervidero de gente, llegada de todas partes para escuchar su mensaje, confesar sus pecados y cambiar de vida.

¿Pero por qué eligió un lugar tan incómodo para dirigirse a su auditorio? En ese sentido Jesús fue más práctico: buscaba a las multitudes donde ellas se reunían naturalmente: en las plazas, las calles, el Templo, las sinagogas, o las casas de familia. No las obligaba a concurrir a ningún lugar penoso. En cambio Juan les complicaba la vida. ¿Qué razón poderosa tuvo para arrastrar al gentío hasta el desierto y hablarles allí?

Un escenario contradictorio

Si averiguamos dónde exactamente predicaba Juan, quizás podamos resolver el misterio. El primer dato que nos da el Evangelio es que se había instalado “en el desierto” (Mc 1,3-4; Mt 11,7). Éste no era, como solemos imaginar, una planicie cubierta de arena y dunas en medio de la nada. La palabra hebrea midbar (que traducimos por “desierto”) indica un lugar deshabitado y sin cultivar, pero que podía tener vegetación, plantas, y hasta incluso un río.

¿Y cuál era concretamente ese desierto? Mateo lo señala: era “el desierto de Judea” (Mt 3,1). Una vasta región, situada al norte del mar Muerto, justo donde desemboca el río Jordán (Jue 1,16; Sal 63,1). Para nuestra mentalidad, puede resultar extraño que el valle de un río sea llamado “desierto”. Pero hay que tener en cuenta que ese último tramo del Jordán, antes de desembocar en el mar Muerto, es una zona donde no llueve casi nunca, el suelo es infértil, y ofrece al visitante un aspecto árido y desolado. Incluso Flavio Josefo, un historiador judío del siglo I que conocía muy bien la geografía de su país, dice que el río Jordán “serpentea a lo largo de un buen trecho de desierto”. O sea que para la Biblia, el terreno por donde el río Jordán transitaba sus últimos kilómetros se consideraba un “desierto”.



San Marcos confirma el dato cuando dice que la gente iba al desierto a escuchar a Juan “y se hacía bautizar por él en el río Jordán” (Mc 1,5). O sea que “desierto” y “río” eran dos realidades que estaban en el mismo escenario donde predicaba y bautizaba Juan.

El DESIERTO: ESE MUNDO COFRADE QUE A VECES NOS RODEA

En la prédica, como en toda labor comunicativa, es imprescindible contar con público o auditorio, por ello la tarea se torna más que difícil, se diría absurda, si se lleva acabo en el desierto, lugar caracterizado por la escasez de seres vivos. Se dice que “es como predicar en el desierto” cuando se le habla a alguien que no entiende razones, que está muy cerrado en su idea o que no puede o no quiere concentrarse en lo que se le dice. La prédica es algo propio de aquellos que intentan convencer a otros de sus creencias, motivo por el cual se asocia con los ámbitos religiosos y, más comúnmente, con los apóstoles. Precisamente tenemos que recurrir a uno de ellos, San Mateo, para desentrañar el origen del concepto hecho frase: “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.” (Mateo·3:1-2). A Isaías no le creyeron, a Juan El Bautista tampoco y a Cristo… muy pocos, al menos en su tiempo.



Así es como nos sentimos algunos COFRADES en esta zona de las Vegas Altas; y recalco lo de COFRADES con mayúsculas, por que también los hay con minúsculas, y esos son los que conforman el gran desierto al que se dirigen los ecos de nuestras palabras….  Mientras unos se siguen quedando en el envoltorio del caramelo, dulce del que solo gustan disfrutar varios días al año; otros nos regocijamos de comernos ese caramelo, y 100 mas como ese el resto de días del calendario.

Ese desierto, lo conforman en mayor medida quienes tienen la obligación impuesta por su cargo, de dar algo mas que un buen deseo o una buena intención. Desde las propias directivas de las Hermandades y Cofradías surge la importante tarea de la MOTIVACIÓN,  la IMPLICACIÓN, la tarea de ESCUCHAR A LOS HERMANOS, la de darles la opción de EXPRESAR SUS OPINIONES; la de abrirse a NUEVAS IDEAS; la de GENERAR CONFIANZA ; la de TRABAJAR POR EL CRECIMIENTO DE LA HERMANDAD

Cuando todos estos adjetivos faltan y sin embargo sobran otros como la DESIDIA, la ENVIDIA, la PEREZA, el ACOMODAMIENTO, la NEGACIÓN DEL PAN Y LA SAL, la VANALIDAD, el EGOCENTRISMO, y un largo etcétera de calificativos, que afortunadamente nos ofrece el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española; nos encontramos con este desierto para el que uno predica obteniendo muy poco fruto a cambio.



El problema está cuando no se quiere ni se cree en lo que se hace; cuando falta convicción, necesidad de dar sin recibir, cuando nos quedamos en ese envoltorio, pero no acudimos a la casa del Hermano a ver lo que le pasa, lo que necesita, y lo que este Hermano nos puede aportar. Cuando se sientan en la mesa a debatir sobre el futuro de nuestra Semana Santa, los puntos a tratar se quedan en el envoltorio de ese caramelo, por que el sabor del mismo no les gusta. No hay una reflexión profunda de los verdaderos problemas que una Hermandad de penitencia o no, está en disposición de poder solucionar. Se debaten cuestiones que mas se acercan al ego de cada uno, que al ponerse en la piel del hermano, que al intentar ser como el campesino que siembra y siembra y siembra mirando al cielo, y esperando un buen tiempo para su cosecha. Yo les animaría a presentar ideas al Consejo Diocesano de Hermandades y Cofradías de Plasencia, y no a mandar misivas aludiendo a los que las tienen, por omisión de ellos.

Y todo ello me lleva a la siguiente reflexión:

Si no amas lo que haces, si no crees en lo que haces, si te resulta molesto o costoso, si eres incapaz de escuchar y que te escuchen; si solo te preocupa lo que hablen o digan de ti, pero eres incapaz de reconocer tus errores, tus limitaciones, tu incapacidad, y no le das paso a gente mas ilusionada y con mayor espíritu cofrade; difícilmente vas a poder tomar decisiones acertadas y que redunden en un futuro mas vivo, en un tránsito hacia el mantenimiento de las costumbres, de las devociones populares…

Algunos están ya señalados por su nula aportación a la causa, y por el daño que están haciendo a la Semana Santa, pero ….no hay mal que cien años dure.


Mientras sigamos teniendo el ánimo suficiente, (que lo tenemos) seguiremos con nuestra predicación, aunque sea en este desierto que nos rodea….. Esperemos que  esta Cuaresma sea un camino de verdadera reflexión sobre ello.



viernes, 7 de febrero de 2014

INRI





Volvemos en la entrada de hoy, a las recomendaciones literarias de nuestra Editorial de cabecera, JIRONES DE AZUL, que  abrió sus puertas en el año 2006 desde la semilla de una revista literaria digital con el mismo nombre de gran repercusión en la red. Motivo que anima a su fundadora Rosa García Perea, a “pasarse a la edición en papel”. Inició su andadura editorial con la convocatoria del primer Certamen Internacional de Poesía y Relato “Jirones de Azul” al que se presentan más de cuatrocientas obras desde lugares tan remotos como Hong Kong, Bolivia, Israel o Canadá. Fruto de este certamen es el libro antológico “Con buenas palabras” que año a año va nuevas buscando siempre abrir una puerta a los nuevos escritores que es como tender un puente a los escritores consagrados del futuro.





Jirones de Azul tiene varias colecciones para poder abarcar todos los temas que al lector del siglo XXI le interesa. Es nuestro objetivo que la literatura sea un camino de doble sentido para el autor y el lector, y a más fluidez, más registros, más comunicación. De este modo incrementamos el fomento a la lectura en todas las edades. Hoy os presento un libro de la colección "Mundus", titulado INRI, y cuyo autor es Fernando Carrasco

EL LIBRO

Autor: Fernando Carrasco
Editorial: Jirones de Azul
Año: 2013
Género: Novela
Colección: Mundus
ISBN: 978-84-941770-1-9
800 páginas

SINOPSIS:

En el descendimiento de Jesús de Nazaret, José de Arimatea se llevó algo de la Vera Cruz, que casi tres siglos después, será descubierto por la emperatriz Flavia Iulia Helena en Jerusalem. Tras el hallazgo, la Emperatriz ordena llevar a cabo una misión de búsqueda por todo el Imperio: ha de encontrar a los descendientes de José de Arimatea. Antonino Quintus, joven legionario, es uno de los encargados de llevarla a cabo.

Livia, la fiel sirviente de la emperatriz, se enamora de Antonino, pero un terrible suceso ocurrido la víspera de su partida, hará que huya de Jerusalén en busca de venganza, siguiendo los pasos de su amado.

Jerusalén, Roma, Ostia Antica, Massilia, Hispalis e Itálica son los escenarios donde se desarrolla esta aventura con tintes épicos, que sitúa al lector desde la primera página, en un tiempo en el que el Cristianismo se consolidaba en un Imperio Romano en declive.






EL AUTOR:

Fernando Carrasco

Nació en Sevilla en 1964, y es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, profesión que lleva ejerciendo desde hace treinta años.

Tras iniciarse en la Radio en los años 80, en 1990 entró a formar parte de la plantilla de ABC de Sevilla, donde continúa trabajando desde entonces e informando principalmente sobre temas de Semana Santa y Toros.


Debutó como novelista con "El último imán de Ishbiliya", un thriller que sorprendió a la crítica especializada, aspecto que quedó ratificado con su segunda novela, "El hombre que esculpió a Dios", una obra que ha abierto un campo seguido por otros muchos escritores y que lleva ya cinco ediciones. Ambas novelas están editadas por Jirones de Azul.

Tan solo hace seis años desde que Carrasco publicara su primera novela pero quedó muy claro que el don de la escritura ha estado en él desde el principio. En palabras de su editora y amiga: “Fernando no es un escritor maduro, es un escritor viejo. Lleva toda la vida escribiendo”.


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La presentación del libro tuvo lugar el pasado 2 de diciembre en el edificio Cajasol de la Pza. San Francisco, en Sevilla. Esta es la tercera novela de Carrasco, tras la publicación de ‘El último imán de Ishbiliya’, de tinte futurista y ‘El hombre que esculpió a Dios’ (de la que ya hablamos en otra entrada de este Blog), ambientado en el siglo XVII. El autor ha seguido viajando por el tiempo para crear esta nueva historia, que se desarrolla en el año 326 d.C. y cuenta cómo Santa Elena llega a Jerusalén para encontrar la cruz donde murió Cristo. Unas 800 páginas que narran una historia de amor, venganza y sed de poder pero sobretodo una historia de fe, algo que el escritor ha querido dejar muy claro.

El acto contó con una baja importante, la del entrenador del Betis y escritor, Pepe Mel, quien estaba previsto que condujera la presentación. Su asistencia fue imposible, pues tuvo que asistir a la rueda de prensa de las 21.00 h, donde se anunció su destitución como entrenador del equipo sevillano. Fernando Carrasco solo tuvo palabras buenas para él: “Lo siento por Pepe porque sé que lo está pasando muy mal”. Una de las editoras del libro también quiso expresar su pesar por lo acontecido a Mel: “Yo no entiendo de fútbol pero sí de personas y ahora mismo lo que sé es que un amigo ha perdido su trabajo”.



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Tras justificar la ausencia del presentador, Fernando se apartó generosamente de todo lo relacionado con su libro para agradecer a los presentes la solidaridad mostrada. Y es que, a petición suya, la presentación se convirtió en un acto benéfico donde cada persona aportó 1 kg de alimentos no perecederos, que irán directos al comedor social María Santísima del Dulce Nombre de la hermandad de Bellavista. La acogida de la propuesta fue masiva y la sala del edificio Cajasol se llenó de aceite, arroz y lentejas, que servirán para alimentar a las 200 personas que acuden cada día a ese centro. “Es el mejor galardón para mí que hayáis traído todo eso”, dijo Carrasco.


Volviendo a su novela, Fernando afirmó haberse implicado enormemente en cada una de las escenas: “He disfrutado mucho y me he emocionado mucho. Ha habido momentos de injusticia en los que me ponía en la piel del personaje”. También explicó cómo se había documentado para escribir una novela que mezcla ficción con realidad histórica: “Me llevé dos semanas en el Antiquarium. Recorrí cada pasillo, cada casa, la fábrica de salazones… Quería recrear la Sevilla del siglo IV y creo que he conseguido verosimilitud”. Y como no, las anécdotas curiosas sobre el libro no se hicieron esperar. El autor se define como un auténtico cinéfilo y eso se refleja en su obra, donde ha incluido elementos inspirados en el séptimo arte. Una escena de la película ‘La muerte tenía un precio’ o la mítica frase de ‘Astérix y Obélix’, “¡Están locos esos romanos!” están incluidas en esta novela, donde los nombres tampoco se han elegido al azar. ¿Recuerdan a Antonino, uno de los esclavos de la película ‘Espartaco’? También ese guiño a Roma lo encontrarán durante su apasionante viaje al pasado de Sevilla. “He querido poner en valor a Sevilla. Sevilla es maravillosa para narrar, ahora, antes y me imagino que en el futuro. Por eso en mis novelas siempre encontrarán a Sevilla” confiesa el autor.

Fernando posa junto a Pilar Lacasta, de la fundación Cajasol y a las hermanas García Perea


Rosa García Perea, una de las creadoras de Jirones de Azul, la editorial que publica el libro, intervino brevemente para colmar de elogios a su amigo Fernando. Y es que su amistad se remonta a la infancia. Rosa contó cómo en uno de esos días de colegio, un jovencísimo Fernando le prestó una carpetilla que contenía relatos y hasta una obra de teatro escrita de su puño y letra. “Yo le decía: Esto no lo has escrito tú, porque no pensaba que sabía escribir tan bien”. ( fuente: http://www.sevilladirecto.com/presentacion-solidaria-de-inri-la-nueva-novela-del-escritor-y-periodista-fernando-carrasco/)





Como siempre desde este Blog, os animo a todos los cofrades a profundizar en esta lectura que sin duda nos hará viajar en el tiempo y profundizar en su historia.....

jueves, 30 de enero de 2014

NO OS CONFORMEIS CON UNA VIDA CRISTIANA MEDIOCRE








En estos tiempos de preparación previa a la Cuaresma, me parece muy interesante reflexionar sobre el papel que han de jugar las Cofradías en la vida cristiana; mas si cabe, cuando concluido el año de la Fe, se nos exhorta desde la Diócesis de Plasencia, a dar un paso mas en nuestro compromiso público, colaborando de forma activa en la Misión Diocesana Evangelizadora, cuyos fines ya desgranaremos mas adelante. 

Para ello quiero trasladaros en esta entrada la homilía dada por el Papa Francisco el pasado mes de mayo, en marco de la Jornada Mundial de Cofradías y Piedad Popular, desarrollada en Roma.

El papa Francisco a las Cofradías: "No os conforméis con una vida cristiana mediocre"

"Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas".

El pasado mes de mayo, se celebraba en Roma una Jornada mundial de Cofradías y Piedad Popular. La lluvia no impidió que miles de cofrades de todo el mundo se dieran cita junto al santo Padre y escucharan las palabras que les dirigió y que hoy acercamos a nuestro portal de formación en Arimatea, para que hagan eco en nuestras hermandades y nos ayuden a comenzar un nuevo curso cofrade. Transcribimos la homilía completa y destacamos las tres cualidades que el papa Francisco pide a las cofradías: Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero.



Queridos hermanos y hermanas, habéis tenido valor para venir con esta lluvia… El Señor os lo pague.

En el camino del Año de la Fe, me alegra celebrar esta Eucaristía dedicada de manera especial a las Hermandades, una realidad tradicional en la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento. Os saludo a todos con afecto, en especial a las Hermandades que han venido de diversas partes del mundo. Gracias por vuestra presencia y vuestro testimonio.






1. Hemos escuchado en el Evangelio un pasaje de los sermones de despedida de Jesús, que el evangelista Juan nos ha dejado en el contexto de la Última Cena. Jesús confía a los Apóstoles sus últimas recomendaciones antes de dejarles, como un testamento espiritual. El texto de hoy insiste en que la fe cristiana está toda ella centrada en la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Quien ama al Señor Jesús, acoge en sí a Él y al Padre, y gracias al Espíritu Santo acoge en su corazón y en su propia vida el Evangelio. Aquí se indica el centro del que todo debe iniciar, y al que todo debe conducir: amar a Dios, ser discípulos de Cristo viviendo el Evangelio. Dirigiéndose a vosotros, Benedicto XVI ha usado esta palabra: «evangelicidad». Queridas Hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia, y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un «espacio de encuentro con Jesucristo». Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor. Caminad con decisión hacia la santidad; no os conforméis con una vida cristiana mediocre, sino que vuestra pertenencia sea un estímulo, ante todo para vosotros, para amar más a Jesucristo.








2. También el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado nos habla de lo que es esencial.
En la Iglesia naciente fue necesario inmediatamente discernir lo que era esencial para ser cristianos, para seguir a Cristo, y lo que no lo era. Los Apóstoles y los ancianos tuvieron una reunión importante en Jerusalén, un primer «concilio» sobre este tema, a causa de los problemas que habían surgido después de que el Evangelio hubiera sido predicado a los gentiles, a los no judíos. Fue una ocasión providencial para comprender mejor qué es lo esencial, es decir, creer en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestros pecados, y amarse unos a otros como Él nos ha amado. Pero notad cómo las dificultades no se superaron fuera, sino dentro de la Iglesia. Y aquí entra un segundo elemento que quisiera recordaros, como hizo Benedicto XVI: la «eclesialidad». La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros Pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular, de la que sois una expresión es «una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia» (Documento de Aparecida, 264). ¡Esto es hermoso! Una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia. Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana, aire fresco. Veo en esta plaza una gran variedad antes de paraguas y ahora de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, la variedad reconducida a la unidad y la unidad es encuentro con Cristo.





3. Quisiera añadir una tercera palabra que os debe caracterizar:

«MISIONARIEDAD». Tenéis una misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenecéis, y lo hacéis a través de la piedad popular. Cuando, por ejemplo, lleváis en procesión el crucifijo con tanta veneración y tanto amor al Señor, no hacéis únicamente un gesto externo; indicáis la centralidad del Misterio Pascual del Señor, de su Pasión, Muerte y Resurrección, que nos ha redimido; e indicáis, primero a vosotros mismos y también a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme. Del mismo modo, cuando manifestáis la profunda devoción a la Virgen María, señaláis al más alto logro de la existencia cristiana, a Aquella que por su fe y su obediencia a la voluntad de Dios, así como por la meditación de las palabras y las obras de Jesús, es la perfecta discípula del Señor (cf. Lumen gentium, 53). Esta fe, que nace de la escucha de la Palabra de Dios, vosotros la manifestáis en formas que incluyen los sentidos, los afectos, los símbolos de las diferentes culturas... Y, haciéndolo así, ayudáis a transmitirla a la gente, y especialmente a los sencillos, a los que Jesús llama en el Evangelio «los pequeños». En efecto, «el caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador» (Documento de Aparecida, 264). Cuando vais a los santuarios, cuando lleváis a la familia, a vuestros hijos, hacéis una verdadera obra evangelizadora. Es necesario seguir por este camino. Sed también vosotros auténticos evangelizadores. Que vuestras iniciativas sean «puentes», senderos para llevar a Cristo, para caminar con Él. Y, con este espíritu, estad siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sed misioneros del amor y de la ternura de Dios. Sed misioneros de la misericordia de Dios, que siempre nos perdona, nos espera siempre y nos ama tanto.







Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero. Tres palabras, no las olvidéis: Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero. Pidamos al Señor que oriente siempre nuestra mente y nuestro corazón hacia Él, como piedras vivas de la Iglesia, para que todas nuestras actividades, toda nuestra vida cristiana, sea un testimonio luminoso de su misericordia y de su amor. Así caminaremos hacia la meta de nuestra peregrinación terrena, hacia ese santuario tan hermoso, hacia la Jerusalén del cielo. Allí ya no hay ningún templo: Dios mismo y el Cordero son su templo; y la luz del sol y la luna ceden su puesto a la gloria del Altísimo. 


Que así sea.







Estas palabras suponen un impulso a las motivaciones y valores que deben poner en práctica las Hermandades, Cofradías y Asociaciones Parroquiales de la Diócesis a lo largo de su recorrido como cristianos convencidos, y como ejemplo constante de catequización.  Sin embargo sabemos, por la experiencia ya demostrada en Don Benito, que las corporaciones de Pasión y Gloria adolecen de un conformismo y de un inmovilismo pertinaz, que les hacen dejarse llevar por la apatía que provoca cualquier actividad que vaya mas allá de la organización de los actos de Cuaresma y Semana Santa. Cualquier movimiento en torno a mayores logros, deberá generarse desde el espíritu de superación cofrade, y es ahí donde harán falta personas con verdadera devoción por lo que hacen, mas allá de figurar unas horas al año, muy a su pesar. Un ejemplo de ello es la ausencia de actos específicos organizados por las Cofradías en torno al Año de la Fe, ya concluido, a excepción del Besamanos extraordinario a la Beata Matilde del Sagrado Corazón, desarrollado por la Asociación Parroquial de la Oración en el Huerto de Don Benito, el pasado 27 de octubre de 2013.

A todo ello debe contribuir, sin duda, la continuación del año de la Fe a través de las MISIÓN DIOCESANA EVANGELIZADORA, presentada en Don Benito, el pasado  lunes 27 de enero, en el salón de actos del Colegio Sagrado Corazón (azules), que desarrolló el primer encuentro preparatorio para la Misión Diocesana, donde el Sr. Obispo expuso el tema central, fundamentando el proyecto misionero diocesano desde su carta pastoral "Cada parroquia una misión, cada cristiano un misionero" y desde la reciente Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco. Tras esta intervención, el vicario para la animación pastoral, Don José Luis Hermoso, explicó los pasos a seguir para llevar a cabo la misión, que tendrá lugar en la cuaresma y pascua de 2015, siendo este curso de preparación de la misión.






Esperemos que las propuestas realizadas por Don Amadeo para Don Benito, y en concreto para las Cofradías, tengan un verdadero recorrido de éxito, fundamentado en sacar de la desidia a los rectores de las distintas hermandades y este 2014, sea un verdadero punto de inflexión para todos.



jueves, 23 de enero de 2014

CUANDO FALTAR EL RESPETO ES GRATIS





El respeto es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El término se refiere a cuestiones morales y éticas, es utilizado en filosofía política y otras ciencias sociales como la antropología, la sociología y la psicología.

El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única que necesita que se comprenda al otro. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión

Este principio se basa en dos teorías ético-morales que dicen textualmente:

El respeto por la autonomía del individuo, que se sustenta esencialmente en el respeto de la capacidad que tienen las personas para su autodeterminación en relación con las determinadas opciones individuales de que disponen.

Protección de los individuos con deficiencias o disminución de su autonomía en el que se plantea y exige que todas aquellas personas que sean vulnerables o dependientes resulten debidamente protegidas contra cualquier intención de daño o abuso por otras partes.

Este principio de autonomía sirvió como base de la bioética desde los aspectos sociopolíticos, legales y morales aunque no para garantizar el respeto de las personas en las transacciones médicas.




El respeto también puede considerarse como punto medio entre dos extremos vistos por exceso y por defecto.

Por defecto: el miedo, tanto a las personas que le rodean como a objetos o situaciones que afronta el individuo, llevándole a situaciones de imposibilidad a realizar determinados proyectos o metas, tal el caso de los complejos de inferioridad.

Por exceso: el abuso o desmedida de los límites preestablecidos para un correcto orden y trato de las personas o situaciones de cada individuo, lo que lleva a conflictos con los otros como también la imposición de límites y/o normas a fin de superar la crisis del abuso y restablecer el orden de los derechos de cada individuo.

En el respeto está implícita la TOLERANCIA, entendida como la aceptación de las condiciones que los demás tienen. No obstante, TOLERAR no es CLAUDICAR ni CONCILIAR LO IRRECONCILIABLE.

  
El respeto comienza en la propia persona y está referido a las leyes naturales. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un ser espiritual, un alma. La conciencia elevada de saber “quién soy” surge desde un espacio auténtico de valor puro. Con esta perspectiva, hay fe en el propio ser así como entereza e integridad en el interior. Con la comprensión del propio ser se experimenta el verdadero autorrespeto. Así, las primeras FALTAS DE RESPETO se dan hacia uno mismo, cuando no se valora la manera como se trata a sí mismo -por ejemplo abusando del alcohol, comiendo mal por gusto propio, haciendo del sexo una actividad morbosa donde los abusos y el placer por el placer primen, etc.-

El poder de discernir crea un ambiente de respeto, en el que se presta atención a la calidad de las intenciones, actitudes, conductas, pensamientos, palabras y acciones. En la medida que exista el poder de la humildad en el respeto hacia el propio ser —y el discernimiento y la sabiduría que permiten ser justo e imparcial con los demás— habrá éxito en la forma de valorar la individualidad, apreciar la diversidad y tomar en consideración la tarea en su totalidad. El equilibrio entre la humildad y el autorrespeto da como resultado el servicio altruista, una actuación honrosa desprovista de actitudes débiles tales como la arrogancia y la estrechez mental. La arrogancia daña o destruye la autenticidad de los demás y viola sus derechos fundamentales. Un temperamento así perjudica también al transgresor. Por ejemplo, la tendencia a impresionar, dominar, o limitar la libertad de los demás se manifiesta con el propósito de imponerse en detrimento del valor interno, de la dignidad y la paz mental. El respeto original se subordina a uno artificial.




Por tanto, pretender ganar respeto sin permanecer consciente del propio valor original se convierte en el método mismo para perderlo. Conocer el valor propio y honrar el de los demás es la auténtica manera de ganar respeto. Puesto que tal principio tiene su origen en ese espacio prístino de valor puro, los demás sienten intuitivamente, la autenticidad y la sinceridad. En la visión y la actitud de igualdad existe una espiritualidad compartida. Compartir crea un sentimiento de pertenecer, un sentimiento de familia.

Ese sentido de honor y de valor puede extenderse a la naturaleza. La falta de respeto y trabajar en contra de las leyes de la naturaleza ocasionan un desequilibrio ecológico y desastres naturales. Cuando el respeto y la reverencia se extiendan a la energía eterna de la materia, los elementos servirán a la humanidad con precisión y abundancia.

Respeto es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida. El respeto y el reconocimiento internacionales por los derechos intelectuales y las ideas originales deben observarse sin discriminación. La grandeza de la vida está presente en cada uno, por lo que todo ser humano tiene el derecho a la alegría de vivir con respeto y dignidad.





LA FALTA DE RESPETO DESDE EL ÁMBITO RELIGIOSO


En otras ocasiones hemos expresado la falta de consideración, de respeto de tolerancia hacia las devociones religiosas, hacia las prácticas ordinarias del culto; pero en este caso voy a referirme a esas faltas que se cometen desde el otro lado del espejo...

En el ámbito religioso, en el ámbito de lo cofrade, en el transcurrir de lo cotidiano, vamos comprobando en mas de una ocasión, como FALTAR AL RESPETO ES TOTALMENTE GRATIS, no se paga ningún tributo, no se dan cuentas a ningún superior, ni se tiene las mas mínima consideración; se hace sin mas y se debe aceptar como tal cosa, haciendo de las “costumbres” o de las “malas costumbres”, mejor dicho, algo dirigido a su aceptación.

Unas veces se puede hacer sin intención de dañar al grupo o a la persona o personas afectadas, pero otras se hace con verdadero ánimo de dañar y perjudicar al prójimo.

Pero lo que realmente me parece flagrante es cuando se utiliza el púlpito o el estrado para escenificar una falta de respeto que no entiende de fechas, ni de ceremonias, no se cuida el uso de la palabra ni su tiempo exacto; no se mira al interlocutor en su gesto de sufrimiento o no, tan solo se mira el interés propio, o el lucimiento personal… Es por ello que no entiendo ni puedo entender la existencia de pastores de la Iglesia que obvian el morado de la liturgia en su casulla,  para celebrar un funeral, bajo la peregrina excusa de estar en tiempo de Navidad; o bien aprovechar la asistencia de un gran número de dolientes entre familiares y amigos, que deben escuchar estoicamente como se les exhorta a colaborar con Cáritas, en la “colecta”, que se va a desarrollar a lo largo de la Eucaristía en la que se celebra tal funeral; en la que además se recuerda al público asistente que a pesar de ser Domingo, se celebra tal sepelio y esto es un punto de inflexión con la anterior línea pastoral de tal o cual Parroquia….




Pues bien queridos blogueros, después de escuchar estas palabras, e implorar que por favor la gente colabore con la Iglesia, en todo lo que esta precise; se produce una homilía de media hora, con vaguedades que nada tienen que ver con el difunto ni con las necesidades de reconfortarse de la familia, que con el cuerpo presente tiene que “soportar” un funeral de una hora de reloj, donde para mas INRI, se dan avisos parroquiales  durante cinco minutos mas….Todo ello, en un horario del funeral, que no solapa el de ninguna misa ordinaria del resto del día, sino que es fuera de esas horas; haciendo que los feligreses que entran a  la Iglesia, a su misa, tengan que esperar la salida del féretro, y esperar a que empiece una nueva Eucaristía….

Y digo yo ¿no hay mas horas de misa en el día para todo lo demás?, para los avisos parroquiales, para tirar de las orejas a los feligreses por su apatía a la hora de colaborar con las lecturas, para recordar lo bueno que es uno por celebrar un funeral en Domingo, para el lucimiento personal con largas homilías vacías de significado…, para recordar que es Navidad y hay que colaborar con Cáritas…,, acaso los familiares y amigos,  ¿están allí para sacar el monedero?, nos olvidamos de que muchos de nosotros colaboramos permanentemente en obras sociales y de caridad, que es que nos lo tienen que implorar constantemente,  ¿ya no se respeta ni a los muertos dentro de la Iglesia?, y los familiares del Difunto ¿por qué tienen que escuchar esa retahíla cuando están deseando dar el último adiós a su ser querido?...

Esta reflexión, amigos, es la suma de muchas quejas que me han llegado desde las navidades, dentro de nuestra Diócesis, y como tal, aquí las expreso para que cada uno de vosotros saquéis vuestras propias conclusiones. Cuando se pierde el norte de la verdadera labor de un Pastor de la Iglesia, y nos quedamos en lo lúdico-festivo, puede pasar que la gente, el pueblo llano, los feligreses, salgan cada vez mas espantados de aquellos que tienen la labor de guiarlos espiritualmente.  Y esto no es sino la gota que colma el vaso de nuestra paciencia, y que se reproduce una y otra vez no solo en este ámbito sino también en el cofrade, como ya hemos puesto de manifiesto en mas de una ocasión, y seguiremos poniéndolo a pesar de algunos.


Prefiero ver una mano boca abajo que bendice, que reconforta, que sana, que dirige,....; a una mano que señala, que increpa o que boca arriba, pide, pide, y pide….. pero no da nada.








sábado, 28 de diciembre de 2013

EL DIVINO NIÑO JESÚS





Desde tiempos muy antiguos los católicos han tenido mucha devoción al Divino Niño Jesús, y han honrado su santa infancia, considerando esta edad de Jesucristo como una maravilla de inocencia y amabilidad.

Ya hacia el año 1200 San Francisco de Asís dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de la medianoche, y haciendo él mismo un hermoso sermón de Nochebuena recordando la gran bondad del Hijo de Dios al quererse hacer hombre en Belén por salvar nuestra alma.

Más tarde San Antonio de Padua fue un devoto tan entusiasta del Niño Jesús que según las imágenes que de él se conservan, mereció que el Divino Niño se le apareciera.

Otro santo al que se le presenta en las imágenes teniendo entre sus brazos al Niño Jesús es San Cayetano, el cual lo que necesitaba pedir lo pedía por los méritos de la infancia de Jesús.

San Cayetano

San Cayetano y el Niño Jesús

Modernamente los santos que más contribuyeron a difundir la devoción al Niño de Belén fueron Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

Santa Teresa de Jesús le tenía un amor tan grande al Divino Niño que un día al subir una escalera obtuvo tener una visión en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había sido en la tierra. En recuerdo de esta visión la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.



Santa Teresita de Lisieux

Millones de creyentes han hecho la experiencia de pedir favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús y han conseguido maravillas. Y nosotros vamos a hacer lo mismo. Queremos honrar la infancia de Jesús y darle gracias por haber nacido en Belén para salvarnos.

Desde hace unos trescientos años la devoción al Niño Jesús se ha extendido rápidamente por Europa, América, Asia, Africa y Oceanía. Las gentes empezaron a experimentar que cuando piden favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús consiguen maravillas.

Existen alrededor de todo el mundo muchas figuras e imágenes representando al Niño Jesús mediante las cuales se han obtenido grandes milagros. Entre las más conocidas se encuentran: El Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia; el Santo Niño de Atocha, en México; el Divino Niño de Arenzano, en Italia y el milagroso Niño Jesús de Bogotá en Colombia, entre otros.

En el año 1636 Nuestro Señor le hizo a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento esta promesa: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada".


 


HISTORIA DE SU DEVOCIÓN EN LATINOAMÉRICA

Comienza la devoción al Divino Niño en Colombia en el año 1907, primero entre los carmelitas y después en la Comunidad Salesiana. Fueron tantos los favores concedidos que los devotos agradecidos propagaron la devoción por todas partes. Citamos el testimonio del milagro del 1915, reconocido por el obispo:

Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró el viático y la extremaunción.

No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que la dejaban medio muerta.

El 10 de noviembre del año pasado cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría, al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: corrí a mi habitación y me traje una imagencita del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándome a la enferma le dije: "Hija, Nuestro Señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia, nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida, si te conviene para la salud del alma, te conceda la salud del cuerpo. Dále un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a los pies que tanto te duelen".

Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en lecho, junto a la enferma y rezamos con toda fe.






Pasada una hora, de pronto mi hija gritó entusiasmada: "Papá, papá, estoy curada". Y para demostrarme que si era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor (siendo que hasta hacia unos minutos al menor movimiento de un brazo o de un pie daba un grito de dolor). Estaba totalmente curada.

Pronto nos reunimos todos los familiares y emocionados dimos gracias al Milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de once meses mi hija se encuentra muy robusta y sin el más mínimo dolor de reumatismo y recomendamos a las personas necesitadas a que en cualquier angustia, dolor o necesidad invoquen con toda confianza a l Niño Jesús que tanto goza ayudando a los necesitados. El Señor Obispo que nos honra con su amistad y que había venido varias veces a visitar a la enferma, atestigua también este milagro que los médicos no han logrado explicar.



Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14,13



La devoción al Divino Niño es providencial, es luz para un mundo que desprecia la vida humana y en que tantos niños son abortados o abandonados. ¡Cuánto glorifica a Dios que reconozcamos que El nos envió a Su único Hijo!. El se hizo un niño pequeñito, igual que nosotros en todo menos en el pecado.


Mientras el mundo apuesta por el poder de las armas y del dinero, que es la ley del más fuerte, Jesús nos enseña que el reinará por el amor cuando nos hagamos niños guiados por Su Padre Celestial. Nos pide una profunda conversión de corazón:





Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Mateo 18,3


Vemos entonces que el objetivo primario de la devoción al Divino Niño ha de ser nuestra propia transformación para ser cada vez más como Jesús, en todo hijos dóciles y obedientes al Padre. Así propiciamos su Reino.




ORACIÓN AL DIVINO NIÑO JESÚS


Divino Niño Jesús Dios de mi corazón y modelo de mi conducta, estate siempre conmigo para separarme del mal y hacerme semejante a Ti, haciendo que crezca en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres.
¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús,
yo te amaré siempre con todo mi corazón!
Divino Niño Jesús, Bendícenos
Divino Niño Jesús, Escúchanos

Divino Niño Jesús, Óyenos. 

 Amén.