martes, 8 de enero de 2013

EL FOLCLORE DE LAS DEVOCIONES RELIGIOSAS





  Foto Disancor: Procesión de San Sebastián (Don Benito)


Hoy os traigo al Blog, un artículo que he encontrado en el último ejemplar editado de la Revista "Caramancho", y que me gustaría reproducir aquí en agradecimiento a su Autor: Daniel Fernández Herrera, que me lo ha cedido, y el cual, suscribo punto por punto, teniendo en cuenta ese aspecto cercano  a  lo popular y a lo folclórico, que tiene uno de los vértices de nuestra común pasión y devoción.  Le agradezco desde aquí, que nos haya hecho un guiño a las páginas cofrades de internet, de Don Benito y Villanueva.

Como reflexión indicaros que el límite entre lo folclórico y lo devocional, si entendemos que en tono "despectivo", se use aquel término para criticar el mundo cofrade, es dificil de delimitar, pero no hemos de obviar que cualquier manifestación externa de nuestras inquietudes, cualquier puesta en escena, se entronca con la popularidad de las costumbres, con las tradiciones de un pueblo,  y si estas se desarrollan con el debido protocolo, deben servir para lo que realmente son, catequésis pública, viva y manifestación de fe. Si esto no se comprende como tal, corremos el riesgo de viciar el verdadero sentido de una procesión, que no es el objetivo principal de hermandades y cofradías, no lo olvidemos, pero si es cierto, que constituye el momento donde mas se nos ve y donde exponemos nuestras miserias y bondades. Por todo ello, el asepcto cultural-folclorico-popular de las Hermandades, debe ser tan cuidado como el devocional, el artistico o patrimonial, y ello solo se puede conseguir con una verdadera formación, y no ingnorando ciertas cuestiones que son irrefutables...

Aquí reproduzco el Artículo de nuestro amigo Daniel: 


EL FOLCLORE DE LAS DEVOCIONES RELIGIOSAS.

Viene este artículo a glosar uno de los aspectos en los que podemos definir el término “folclore”,  (del inglés folk, «pueblo» y lore, «acervo», «saber» o «conocimiento») que es la expresión de la cultura de un pueblo: artesanía, bailes, chistes, costumbres, cuentos, historia oral, leyendas, música, proverbios, supersticiones y demás, común a una población concreta, incluyendo las tradiciones de dicha cultura, subcultura o grupo social, además se suele llamar de la misma manera al estudio de estas materias.  Sin embargo hubo muchos desacuerdos referentes a qué exactamente el Folclore contenía: algunos hablaban solo de cuentos y creencias y otros incluían también festividades y vida común.


Para que una manifestación cultural se considere un hecho folclórico, debe cumplir con alguno o todos de los siguientes aspectos:

  1. Debe transmitirse por vía oral.
  2. Debe ser de autoría anónima.
  3. Debe ser patrimonio colectivo de la comunidad representante del lugar en donde se manifiesta este fenómeno.
  4. Debe ser funcional, es decir, tener alguna utilidad pragmática o cumplir con fines rituales.
  5. Debe ser duradero y perdurable por un tiempo considerablemente largo, como oposición a una moda efímera.
  6. Debe tener variantes múltiples, es decir que no exista una versión oficial del fenómeno sino que se reformule cada vez que emerja.
  7. Existen versiones tanto urbanas como rurales, sin ser necesariamente una superior a la otra.
  8. Debe ser aglutinante, es decir pertenecer o fundar una categoría, corriente, estilo, género o tipo.



Todos estos requisitos pueden confluir en lo que denominamos el “folclore de las devociones religiosas”, sobre todo de aquellas que tienen que ver con esas manifestaciones públicas de nuestra fe, mas allá de la mística relación de la persona que reza de forma íntima e individual ante una imagen, cuya contemplación, le invita a ello. Se trata de poner nombre a la protestación de fe,  que hacemos  los creyentes cuando sacamos nuestras imágenes a las calles y plazas, a nuestra Patrona la Virgen de las Cruces, a nuestros Cristos y Vírgenes en Semana Santa, a nuestros Santos en las fiestas  de cada Barrio, etc…, todo ello con ánimo de crear y asentar tradiciones, que luego se constituyen en símbolos de la identidad de un pueblo.


 Foto Disancor: Penitente Buena Muerte Don Benito



Durante toda su historia, Don Benito, se ha caracterizado por ser un pueblo eminentemente religioso, como ya nos indicaba en su libro, DON PEDRO TORRE-ISUNZA Y DE HITA, (1916): Recuerdos y Datos Históricos de la Ciudad de Don Benito,  confesando  que a principios del siglo XX:


“es uno de los pueblos que mas se ha distinguido por su religiosidad. Sus costumbres esencialmente católicas son llevadas con gran escrupulosidad, exterior como interiormente, pues a todas luces se practican, así como en el hogar doméstico. De aquí, sin duda, el que lo que es tan corriente en otros pueblos, en Don Benito sea tan vituperable, de aquí el que existan desde fecha antigua, tantas asociaciones, hermandades, conferencias y fundaciones particulares, con vida propia, a tal punto llevadas a cabo que, en materia de medio siglo a esta parte, lo gastado en estas fundaciones no bajara de cinco a seis millones lo invertido en las mismas y de aquí también el que haya otras muchas obras, con el mismo fin para realizarse (…)”


Según el Autor, en 1916, “Son muchas las congregaciones religiosas con que cuenta Don Benito: Corte de María; Siervas de María; Corazón de Jesús y Apostolado de la Oración; Terciarias; Nazarenos y Otras.


“La Semana Santa se celebra con gran recogimiento y sólo hay tres procesiones, además de las que se verifican durante el año. (…)”



 
En esta mis línea, años después, escribía DON DELFÍN MARTÍN RECIO (1998), quien fuera Párroco durante más de 50 años, en nuestro templo más emblemático de la ciudad, en su libro “SANTIAGO, una parroquia con historia”:


“Es importante reseñar como desde muy temprano Don Benito se llenó de advocaciones piadosas  y devociones especiales a determinados santos y misterios en la Iglesia. Las Cofradías brotaban en ella, como las amapolas en los trigales de primavera.


Por los años 1600, entre Iglesias, hospitales, ermitas, cofradías y congregaciones piadosas se contaban estas mayordomías: Parroquia, Hospital de San Andrés, Hospital de Santiago, Santísimo Sacramento, Crucifijo, Los Mártires, Ánimas, San Gregorio, San Marcos, san Pedro, La Piedad, Las Cruces, Nuestra Señora de la Iglesia (la Dorada), el Rosario. Catorce mayordomos en total. 


Para un pueblo en formación, como era Don Benito, no sería fácil, encontrar tantos mayordomos y todos idóneos. Dado que la incultura en aquel tiempo era elevada, deberían repetirse los nombramientos en torno a las mismas personas, o que hubiera pocos miembros en cada cofradía. Posiblemente existieron algunas dificultades, porque el año 1636, el Sr. Visitador del Obispado Don Juan de Salazar, por comisión, mandó que las diez cofradías que había en Don Benito se redujeran a cuatro. Quedó la del Santísimo Sacramento, La Cruz, El Rosario y la Piedad. El resto de las mayordomías que sobrevivieran, no se considerarían cofradías sino Hospitales o Uniones Pías.(…)”


Todo ello nos invita a descubrir un pueblo vivo en todos los aspectos, donde nuestros antepasados trataban de dejarnos un legado de costumbres con ánimo de que pudieran perdurar en el tiempo.



En los inicios de la  religiosidad popular, los protagonistas eran los pobres que mezclaban su cultura con la fe cristiana muy profunda, manifestada en la devoción a Jesucristo (en sus misterios, especialmente en la pasión y muerte, en su presencia eucarística, en su corazón...), y en las múltiples devociones a la Virgen María y a los santos protectores. Tales expresiones de fe y amor congregan a multitudes en santuarios, peregrinaciones y fiestas religiosas, las procesiones y rosarios de la aurora, Vía crucis, Humilladeros repartidos a lo largo de la ciudad,  etc…, se suceden en diversos períodos del año, coincidiendo con ciertas onomásticas, la cuaresma o el adviento,


 Procesión de la Buena Muerte - Jueves Santo (Don Benito)


- Valores de la religiosidad popular. 


Como camino para llegar a la plenitud cristiana en la Iglesia católica, encontramos múltiples valores y motivaciones, tanto en la piedad como en la religiosidad popular. Destaca la gran confianza en la providencia de Dios, la búsqueda de seguridad y de salvación, el sentido de la cruz en la vida cotidiana, el desprendimiento, dolor y paciencia para vivir la amistad; las razones para la alegría y el humor ante la dureza de la vida, la capacidad de expresar la fe en un lenguaje total que supera los racionalismos (el canto, las imágenes, los gestos, la danza); el respeto filial a los pastores, en especial al Papa...


- Defectos y carencias.


El más significativo es la exaltación de los medios y la relativización de Dios. El culto a la Virgen o a los santos es para muchos fieles tan acentuado, que sustituye prácticamente al Cristo mediador y al mismo Dios como tú último y absoluto. Ocasionalmente, la falsedad de la comunicación religiosa, la inclinación ritualista y sacramentalista, presencia de motivaciones míticas o de religiosidad cósmica. Ven a Dios como respuesta a todo, destaca el individualismo religioso sobre todo en lo devocional, y su transmisión, casi siempre oral a causa del analfabetismo.



Altar a la Virgen de las Cruces (Iglesia de Santiago -Don Benito)


También sobresale en muchas manifestaciones la superstición, la magia, el fatalismo, la reinterpretación sincretista y el reducionismo de la fe a un mero contrato en la relación con Dios.


- Las devociones, expresión del amor cristiano


La liturgia y todo el pueblo de Dios han rendido culto a Cristo, la Virgen y los santos. A Jesucristo, de manera especial en la eucaristía, en su corazón símbolo de su amor y con la práctica de la reparación por las ofensas recibidas. Y junto a Cristo, la piedad del pueblo popular se ha volcado en la Virgen María en innumerables advocaciones. También ha profesado gran devoción a los santos por su testimonio de vida y por el poder de intercesión. Estas devociones son expuestas de modo muy diferente por los creyentes mediante los ejercicios de piedad o de religiosidad popular. Conviene subrayar que en el fondo de toda auténtica devoción debe estar el amor y no el interés, el comercio espiritual o la simple tradición.

 Foto Disancor: Procesión de San Isidro (Don Benito)



Por todo lo dicho no podemos dejar de valorar en su justa medida a una de esas devociones populares más significativas, como es el desarrollo de la Semana Santa de Don Benito, que puede considerarse como la manifestación pública mas importante de la fe de un pueblo. En ella se combinan factores de todo tipo: culturales, artísticos, históricos, musicales, antropológicos, sociales, ... que no tienen razón de ser sin la celebración de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.



Todo este mundo gira en torno a las hermandades y cofradías, asociaciones de fieles que, aunque parecidas entre ellas, cada una de ellas responde a unos orígenes y una personalidad completamente diferente. Hay hermandades con siglos de historia que se fundaron para responder a necesidades sociales de barrios o de gremios. Otras se fundaron sobre la devoción de imágenes o por la necesidad de un templo o parroquia donde desarrollar la misma.



Para profundizar en este vértice del acerbo popular, de la cultura o de la vida de los cofrades; esos que con sus reiteradas acciones y con el cuidado con el que desarrollan su pasión, van asentando su particular estilo de vida y creando “folclore” a través de su devoción; animo a todos los lectores a navegar por Internet, para conocer algo mas de la historia y de la vida de esas devociones religiosas  en Don Benito y su comarca, en las siguientes direcciones y les aseguro que van a descubrir cosas que jamás imaginaron…




domingo, 6 de enero de 2013

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR




 

La Epifanía del Señor (Velazquez)


Hoy, 6 de enero, celebramos la festividade la Epifanía del Señor, en la Iglesia Católico, porpularmente conocida por la llegada de los Reyes Magos, que grandes, pero sobre todo pequeños esperan con gran ilusión.
 
Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:


Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)

Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán

Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.


La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera.


La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: "la virgen ha dado a luz, la luz crece".


Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.


Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.


Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.



LOS REYES MAGOS


Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.


De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.


El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido. 


I. HISTORIA


Como lo sugiere su nombre, la Epifanía tuvo su origen en la Iglesia Oriental. Allí existe por cierto una homilía de Hippolytus a la cual (sólo en un manuscrito) se le puso el lema ieis ta hagia theophaneica [no epiphaneia: Kellner]; ésta es dirigida en su totalidad a un individuo que estaba a punto de ser bautizado, y trata sólo el Sacramento del Bautismo. Fue revisada por Bonwetsch y Achelis (Leipzig, 1897); Achelis y otros la consideran adulterada. La primera referencia sobre la cual nos podemos sentir seguros se encuentra en Clemente (Strom, I, xxi, 45, en P.G., VIII, 888) que escribe: "Encontramos aquellos que también de un modo demasiado curioso le asignan al Nacimiento de Nuestro Salvador no sólo el año sino el día, el cual afirman que es el 25 Pachon (20 de mayo) en el año vigésimo octavo de Augusto. Pero los seguidores de Basilides también celebran el día de Su Bautismo, pasando la noche previa en lecturas. Y ellos dicen que fue el 15 del mes de Tybi del año 15 año de Tiberius Caesar. Y algunos dicen que se cumplió el 11 del mismo mes." Ahora, 11 y 15 Tybi corresponden al 6 y al 10 de enero respectivamente. De inmediato surge la pregunta: Los Basilidianos celebraban la Natividad de Cristo y también Su Bautismo el 6 y el 10 de enero, o simplemente mantenían Su Bautismo en esos días, al igual que Su Natividad en otra fecha? Si las propias palabras de Clemente no lo sugieren, la evidencia sugiere lo anterior. Es seguro que el festival de la Epifanía en el Oriente admitió muy tempranamente una conmemoración más o menos marcada de la Natividad, o al menos del Angeli ad Pastores, la "manifestación" más impresionante de la gloria de Cristo en esa ocasión. Lo que es más, la primera referencia a la fiesta eclesiástica de la Epifanía (Ammianus Marcellinus, XXI, ii), en 361, parece estar duplicada en Zonaras (XIII, xi) por una referencia al mismo festival que el de la Natividad de Cristo. Más aún, Epiphanius (Haer., li, 27, en P.G., XLI, 936) afirma que el seis de enero es hemera genethlion toutestin epiphanion, el Cumpleaños de Cristo, es decir Su Epifanía. Por cierto, el asigna el Bautismo al 12 Athyr, es decir al 6 de noviembre. Nuevamente en los capítulos xxviii y xxix (P.G. XLI, 940 sp.) él sostiene que el Nacimiento de Cristo, es decir la Teofanía, tuvo lugar el 6 de enero al igual que el milagro en Caná, lo que diera como consecuencia que el agua, en varios lugares (por ejemplo Cibyra), por obra de un milagro se convirtiera anualmente en vino, del cual él mismo había bebido. Primeramente, se tendrá en cuenta que si Clemente no niega expresamente que la Iglesia celebraba la Epifanía en su tiempo en Alejandría, al menos sugiere que no lo hacía. Menos aún podemos pensar que el 6 de enero era guardado como santo por la Iglesia. Lo que es más, Origen, en su lista de festivales (Contra Celsum, VIII, xxii, P.G., XI, 1549), no lo menciona en lo absoluto. 


Sin tener en cuenta la vaguedad del nombre Epifanía, en esta fiesta se celebraban varias manifestaciones diferentes de la Divinidad y la gloria de Cristo desde tempranas épocas en su historia, especialmente el Bautismo, el milagro de Caná, la Natividad, y la visita de los Reyes Magos. Pero no podemos suponer por un momento que en primera instancia se estableció un festival de manifestaciones en general, en el cual la devoción local popular le atribuía significados especificados según lo indicaran las circunstancias. Parece bastante claro que el Bautismo fue el evento conmemorado en forma predominante. Las Constituciones Apostólicas (VIII, xxxiii; cf. V, xii) lo mencionan. Kellner cita (cf. Selden, de Synedriis, III, xv, 204, 220) el Almanaque Copto más antiguo para el nombre Dies baptismi sanctificati, y el último para eso de Immersio Domini como se aplica a esta fiesta. Por cierto, San Gregorio de Nacianceno, identifica, ta theophania con he hagia tou Cristou gennesis, pero este sermón (Orat. xxxviii en P.G., XXXVI. 312) probablemente se predicó el 25 de diciembre de 380; y luego de referirse al Nacimiento de Cristo, asegura a su audiencia (P.G., 329) que a la brevedad verán a Cristo bautizado. El 6 y 7 de enero, predicó las oraciones xxxix y xl (P.G., loc. cit.) y en ellas declaró (col. 349) que habiendo ya celebrado el Nacimiento de Cristo y la llegada de los Reyes Magos guiados por una estrella, ahora tendría lugar la conmemoración del Su Bautismo. El primero de estos dos sermones está encabezado eis ta hagia phota, refiriéndose a las luces que se llevan ese día para simbolizar la iluminación espiritual del bautismo, y el día debe ser diferenciado cuidadosamente de la Fiesta de la Purificación, también llamada Festum luminum por una razón totalmente diferente. Sin embargo San Crisóstomo, en 386 (ver NAVIDAD) predicó "Hom. vi in B: Philogonium" donde (P.G., XLVIII, 752) él le llama a la Natividad el padre de los festivales, porque si Cristo no hubiera nacido, tampoco hubiera sido bautizado, hoper esti ta theophania. Esto muestra con qué soltura se utilizaba este título. (Cf. Chrys., "Hom. in Bapt. Chr.", c. ii, en P.G., XLIX, 363; A.D. 387). Casiano (Coll., X, 2, en P.L., XLIX; 820) dice que incluso en sus tiempos (418-427) los monasterios egipcios aún celebraban la Natividad y el Bautismo el 6 de enero. 


En Jerusalén la fiesta tenía una referencia especial con la Natividad debido al vecindario de Belén. La información que nos dejó Etheria (Silvia) está mutilada en su comienzo. Sin embargo, el título de la fiesta subsiguiente, Quadragesimae de Epiphania (Perigrin. Silviae, ed. Geyer, c.xxvi), no nos deja ninguna duda con respecto a lo que ella está describiendo. En la vigilia de la fiesta (5 de enero) una procesión salió de Jerusalén hacia Belén y regresó a la mañana siguiente. En la segunda hora se realizaron los servicios en una iglesia Gólgota decorada espléndidamente, después de la cual se visitó la de Anastasis. En el segundo y tercer día se repitió esta ceremonia; en el cuarto día se ofreció el servicio en el Monte de los Olivos; en el quinto día en la tumba de Lázaro de Betania; en el sexto día en Sión; en el séptimo día en la iglesia de Ansatasia, en el octavo día en la de la Santa Cruz. La procesión a Belén se repitió durante la noche. De acuerdo con esto se verá que esta octava de Epifanía en toda su extensión tuvo un tinte tan fuerte a Natividad que condujo a la exclusión de la conmemoración del Bautismo por lo menos en el año 385. Sin embargo, es por medio del bautismo propiamente dicho en este día que el Occidente parece entrar en contacto con el Oriente. San Crisótomo (Hom. en Bapt. Chr. en P.G., XLIX, 363) nos dice cómo los Antiocianos solían llevar a sus hogares agua bautismal consagrada en la noche del festival, y que ésta permanecía durante un año sin echarse a perder. Hasta este día, la bendición de las aguas por medio de la inmersión de un crucifijo en un río, en el mar, o en un lago o por medio de otro ritual complejo, es una ceremonia muy popular. Neale cita un relato muy vívido ("Holy Eastern Church" [Sagrada Iglesia Oriental], Introducción, p. 754; cf. las versiones griega, siríaca, cóptica, y rusa, revisadas o traducidas de los textos originales por John, Marqués de Bute, y A. Wallis Budge). Las personas consideran que todas las dolencias, espirituales y físicas, se pueden curar aplicando agua bendita. Sin embargo, la costumbre parecería, estar originalmente conectada más con el milagro de Caná que con el Bautismo. Sin embargo, ese bautismo en este día era bastante común en el Occidente, y esto está probado por la queja del Obispo Himerius de Tarragona al Papa Damasco (d. 384), que los bautismos se estaban celebrando en la fiesta de la Epifanía. El Papa Siricius, quien le respondió (P.L., XIII, 1134) identifica las fiestas de Natalitia Christi y de su Apparitio, y se indigna mucho por la extensión del período para los bautismos más allá de Pascua y de Pentecostés. El Papa León I ("Ep. Xvi ad Sicil. Episcopos", c.i, en P.L., LIV, 701; cf. 696) denuncia la práctica como un irrationabilis novitas; pero el Consejo de Gerona (can. iv) lo condenó en 517, y Víctor Vitensis lo menciona como una práctica regular de la Iglesia (Romana-) Africana (De Persec. Vandal., II, xvii, en P.L., LVIII, 216). Más aún, San Gregorio de Tours, (De gloriâ martyrum en P.L., LXXI, 783; cf. cc. Xvii, xix), relata que aquellos que vivían cerca del Jordán se bañaba en él ese día, y que solían ocurrir milagros. San Jerónimo (Comm en Ez., I, i, en el verso 3 en P.L., XXV, 18) afirma definitivamente que es por el bautismo y la apertura de los cielos que el dies Epiphaniorum aún se venera y no por la Natividad de Cristo en la carne, pues entonces absconditus est, et non apparuit - "Él estaba escondido y no apareció." 


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La Epifanía en Occidente se introdujo luego de la introducción de la Navidad el 25 de diciembre. No se encuentra en el Calendario Philocaliano, mientras que parece muy probable que el 25 de diciembre se celebraba en Roma antes del sermón del Papa Liberius (en St. Ambrose, De virg., iii, I, en P.L., XVI, 231) que muchos le asignaron el 25 de diciembre de 354. San Agustín observa claramente asociaciones Orientales en las fiestas de la Epifanía: "Precisamente", dice él (Serm. ccii, 2, en Epiph. Domini, 4, en P.L., XXXVIII, 1033), "ha rehusado celebrar este día con nosotros; pues ni aman la unidad, ni están en comunión con la Iglesia Oriental, donde en definitiva apareció la estrella." San Philasrius (Haer., c. cxl, en P.L., XII, 1273) agrega que ciertos herejes se rehusan a celebrar la Epifanía, por considerarla aparentemente, como una duplicación innecesaria de la fiesta de la Natividad, sin embargo, agrega el santo, fue sólo después de doce días que Cristo "se le apareció a los Reyes Magos en el Templo." El dice que el dies epiphaniorum, (P.L., XII, 1274), es considerado por algunos como "el día del Bautismo, o de la Transformación que ocurrió en la montaña." Finalmente, un anotador sirio desconocido de Barsalibi (Assemani, Bibl. Orient., II, 163) escribe claramente: "El Señor nació en el mes de enero en el mismo día en el que celebramos la Epifanía; pues las fiestas de la Natividad y de la Epifanía se celebraban en un mismo día, porque en el mismo día Él nació y fue bautizado. La razón por la cual nuestros padres cambiaron la solemnidad celebrada el 6 de enero, y la transfirieron al 25 de diciembre se presenta a continuación: era costumbre de los paganos celebrar el nacimiento del sol en este mismo día, el 25 de diciembre, y en ese día ellos encendían luces para la fiesta. En estas solemnidades y festividades también participaban los Cristianos. Por lo tanto cuando los maestros observaron que los Cristianos se inclinaban a celebrar este festival, se reunieron en consejo y decidieron que se celebrara en esta fecha la verdadera fiesta del nacimiento y el 6 de enero la fiesta de las Epifanías. Por lo tanto, simultáneamente, con este nombramiento prevaleció la costumbre de encender luces hasta el sexto día". 

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Es más sencillo decir que, aproximadamente en el momento de la difusión de la celebración de diciembre en el Oriente, el Occidente tomó la fiesta Oriental de enero, manteniendo todas sus características principales, aunque también le adjuntó a medida que pasó el tiempo, una importancia abrumadora, a la aparición de los Reyes Magos. Por cierto, Epifanio dijo (loc. cit.) que no sólo el agua en muchos lugares se convirtió en vino el 6 de enero, sino que ríos enteros, y probablemente el Nilo, experimentaron un milagro similar; nada de este tipo se menciona en el Occidente. El Sacramentario Leonino es imperfecto en esto; pero las ocho homilías de León sobre la Theophania (en P.L., LIV, Serm. xxxi, col. 234, a Serm. xxxviii, col. 263) están relacionadas casi totalmente con los Reyes Magos, mientras en Serm. xxxv, col. 249, definitivamente sostiene su visita como la conmemoración para la cual se instituyó la fiesta. Fulgentius (Serm. iv en P.L., LXV, 732) habla solamente de los Reyes Magos y de los Inocentes. Los sermones de Agustín (cxcix-cciv en P.L., XXXVIII) tratan casi exclusivamente sobre el tema de la manifestación, y el Sacramentario Gelasiano (P.L., LXXIV, 1062) exclusivamente tanto sobre la vigilia como sobre la fiesta. El Sacramentario Gregoriano utiliza mucho el Ps. lxxii (A. V. lxxiii), 10 y menciona las tres grandes apariciones en el Canon solamente. Sin embargo el Ambrosiano, se refiere a las tres manifestaciones en el prefacio de la vigilia, y en el prefacio de la fiesta, al bautismo solamente. El "Missale Vesontiense" (Neale y Forbes, The Anc. Liturgies of the Gallican Church [Las Antiguas Liturgias de la Iglesia Anglicana], p. 228) habla, en la oración, de la Illuminatio, Manifestatio, Declaratio, y compara su Evangelio de Mateo, iii, 13-17; Lucas, iii, 22; y Juan, ii, 1-11, donde se enfatizan el Bautismo y Caná. Los Reyes Magos se mencionan en la Circuncisión. El Misal Gótico (Neale y Forbes, op. cit., p.52) menciona a los Reyes Magos en la vigilia, diciendo que la Natividad, el Bautismo y Caná hacen la Illustratio de Cristo. Sin embargo, a todas las manifestaciones se las menciona con el nombre de phagiphania, incluyendo (casualmente) la alimentación de los 5000, una alusión popular en Oriente. Agustin (Serm. supl. Cxxxvi, 1, en P.L., XXXIX, 2013) habla de levantar a Lázaro (cf, día 5 del ritual de Jerusalén) como en igualdad con las otras manifestaciones donde en el Oriente tiene lugar el nombre de Bethphania. Máximo de Turín admite que el día es de tres milagros, y especula (Hom. vii, en epiph., en P.L., LVII, 273) sobre la conexión histórica de la fecha y los eventos. Polemius Silvanus, Paulinus de Nola (Poem. xxvii; Natal., v, 47, in P.L., LXI) y Sedulius (en P.L., LXXII) todos insisten en las tres manifestaciones. El Misal Mozarábico se refiere principalmente a que los Reyes Magos, utilizaron su palabra bienvenida de Cristo Acceptio, un término de "iniciación" común a los Mitraistas y Cristianos. En 381, el Consejo de Saragossa (can. iv), interpretado junto con la Misa del Misal Mozarábico in jejunio epiphaniae, deja en claro que una fiesta en esta época no era algo poco común incluso entre los ortodoxos. "Cod. Theod." (II, viii, 20; XXV, v, 2) prohibe el circo en ese día en el año 400; "Cod. Justi." (III, xii, 6) lo hace un día de guardar. En 380 ya está marcado por el cese de los negocios legales en España; en Thrace (si podemos confiar en "Passio S. Philippi" en Ruinart, "Acta", 440,2) se mantenía desde 304. Kellner cita el "Testamentum Jesu Christi" (Mainz, 1899) como que lo cita dos veces (I, 28, IV, 67, 101) como un gran festival junto con Pascua y Pentecostés. 


 
 Sus majestades al pie de "la Estrella"


En el Cargo presente, Crudelis Herodes alude a las tres manifestaciones; en Nocturno i, la primera respuesta para el día, la octava, y el Domingo dentro de la octava, trata sobre el Bautismo, como la hace la segunda respuesta; la tercera respuesta, como todas esas de Nocturnos i y iii, es sobre los Reyes Magos. La antífona al Benedictus dice: "Hoy la Iglesia se une a su cónyuge celestial, porque en el Jordán Cristo lavó los pecados de ella; los Reyes Magos se apresuraron con obsequios para la fiesta de la boda real, y los invitados se regocijaron en el agua que se volvió vino." O Sola menciona sólo a los Reyes Magos. La antífona del Magníficat de las Vespertina Segundas lee: "Mantenemos nuestro Día Santo adorado con tres milagros: hoy una estrella condujo a los Reyes Magos hasta la cuna, hoy el vino se convirtió en agua en una boda, hoy en el Jordán Cristo deseó ser bautizado por Juan para salvarnos." En la Epifanía era una costumbre muy general anunciar la fecha de la Pascua, e incluso de otros festivales, una práctica ordenada por muchos consejos, por ejemplor el de Orléans en 541 (can i); Auxerre en 578 y 585 (can. ii), y aún guardado (Kellner) en Turin, etc. Gelasius finalmente nos dice (Ep. ad episc. Lucan., c. xii, en P.L., LIX,, 52) que la dedicación de vírgenes ocurrió especialmente en ese día.



El Heraldo de los Reyes Magos, anunciando 
su inminente llegada bajo "las setas de la encarnación" (Sevilla)


II. ORIGEN



La razón para la fijación de este día es imposible de descubrir. La única solución tolerable es la de Mgr. Duchesne (Orig. Chr., 262) quien explica simultáneamente la celebración del 6 de enero y del 25 de diciembre por un reconocimiento hacia atrás del 6 de abril y del 25 de marzo respectivamente. Sozomen (Hist. Eccl., VII, xviii, in P.G., LXVII, 1473) dice que el Pepyzitae, o Phrygian Montanists, mantuvo la Pascua el 6 Abril; por lo tanto (considerando la cantidad exacta de años de la vida Divina) el cumpleaños de Cristo debería haber caído el 6 de enero. Pero, se puede insistir en que el primer anuncio que tenemos sobre el cumplimiento de esta fecha, se refiere al Bautismo de Cristo. Pero esto (si asumimos que los Basilidians, también discutieron sobre el 6 de abril) habremos llegado al aniversario exacto del Nacimiento. Pero por qué celebrar preeminentemente el Bautismo? Podría ser que la celebración hubiera comenzado con aquellos, de la secta que fuere, que sostenían que en el Bautismo Dios descendió sobre Cristo? Sobre este terreno incierto será mejor que no avancemos hasta que se nos presente evidencia más reciente, si es que la hay. Tampoco es el lugar para analizar las leyendas de los Tres Reyes, la cual se puede encontrar en el artículo REYES MAGOS. Kellner, Heortologie (Freiburg im Br., 1906); Funk en Kraus, Real-Encyclopädie, s. v. Feste; Bingham, Antiquities of the Christian Church (London, 1708-22), Bk. XX, c. iv; Usener, Religionsgeschichtliche Untersuchungen (Bonn, 1889). I.Cyril Martindale.

 
La Giralda vestida de azul, el día de la Epifanía del Señor



Queridos blogueros, ya falta menos....., comenzamos la precuaresma...o la Cuaresma del Jartible...

viernes, 4 de enero de 2013

UN AÑO DE PASIÓN










 Cristo1


El pasado 3 de enero se cumplió un año desde que echó a andar este Blog de Pasión Dombenitense. Es por ello que quiero dedicar unas líneas a varias cuestiones que alimentan cada entrada de esta Tribuna, que tengo el honor de tomar cada dos días, para poder dignificar al mundo de las cofradías, de la religiosidad popular, de la curiosidad por saber algo mas de nuestra ciudad de Don Benito, en lo que tiene de ciudad y en lo que queda de pueblo llano, con una historia y con unas vivencias, que merece la pena investigar.

Ante todo, agradecer siempre de nuevo, sin ningún tipo de cansancio, la oportunidad que me brindó en su día mi AMIGO por encima de todo, y admirado director de la Revira.com, (en su día de donbenitocofrade.com, y hoy página cofradiera por excelencia, que va mas allá de nuestros confines). Sin su entusiasmo, sin su sabiduría, sin su tesón, sin su devoción, sin su capacidad, etc…., sería muy complicado pensar que la Semana Santa de Don Benito, su vida cofrade, y otras muchas cosas, dormidas desde tiempo, hubieran tomado el cuerpo y forma que tienen hoy, tras mas de dos años de andadura por la web. 

Fruto de todo ello, germinó la semilla de “pasión dombenitense”, para ser lo que es hoy, tras un año de existencia; un Blog amplio en contenidos, en preocupación por exponer tanto lo bueno como lo malo, con respeto pero sin tapujos. No obstante, desde estas líneas, pido disculpas si en alguna ocasión, alguien se ha sentido ofendido por mis palabras, o si algún dato de lo aportado no fuera del todo cierto. Tratamos de contrastar todo lo que se dice, pero a veces puede “bailar” algún dato. De lo que no me cabe ninguna duda, es del jugo que se le trata de sacar a cada contenido, con la única intención de mostrar información, conocimientos, y hacer didáctico una materia como la cofrade, en la que tenemos el reto de poner sobre la mesa, lo poco o mucho que nos rodea, en una ciudad donde escasean los datos y donde el sentimiento cofrade es muy limitado.
 
Por otro lado, agradecer el trabajo tanto de Cofrade de Siglo XXI, ya que sus fotos y textos, nos abren paso a muchas cuestiones, donde la imagen vale mas que mil palabras, como  a la cálida pluma y el sentimiento de Misericordia Calabazona en sus entradas, y el profundo conocimiento de lo que se habla en Villanueva de la Serena Cofrade, Blog de la ciudad hermana.

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Sin duda un AÑO DE PASIÓN, pero ¿qué hemos de entender por este término que nos envuelve con todos los sentidos?: SENTIMIENTO, DESEO, ADMIRACIÓN, EMOCIÓN, FUERZA….



La pasión (del verbo en latín, patior, que significa sufrir o sentir) es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, pues, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo. El término también se aplica a menudo a un vivo interés o admiración por una propuesta, causa, actividad, etc. Se dice que a una persona le apasiona algo cuando establece una fuerte afinidad, a diferencia del amor que está más bien relacionado con el afecto y el apego.

En el sentido clásico, la pasión designa todos los fenómenos en los cuales la voluntad es pasiva, es decir, cuando un individuo es pasivo por oposición a los estados en los cuales él mismo es la causa; además, está en especial relacionado con los impulsos del cuerpo. En cambio, en un sentido moderno, la pasión es una inclinación exclusiva hacia un objeto, un estado afectivo duradero y violento en el cual se produce un desequilibrio psicológico (el objeto de la pasión ocupa excesivamente el espíritu).

Pero este año de pasión también quiere exponer entre otras cuestiones, el estudio de La Pasión de Cristo o Pasión de Jesús, que  engloba todos los acontecimientos sucedidos a Jesús, y narrados en los evangelios, desde la Última Cena hasta su crucifixión, muerte y resurrección. Proviene del latín "passus" (sufrir) ya que hace referencia a sus sufrimientos, incluida la traición de uno de sus discípulos, el arresto de Getsemaní, el juicio del Sanedrín y por último la crucifixión junto a dos ladrones. De todo ello hemos hablado en 2012, y seguiremos hablando.



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La fuente principal donde se describen todos estos acontecimientos son los evangelios descritos por los distintos evangelistas (Juan, Lucas, Marcos y Mateo). La Pasión tiene un gran significado para los cristianos, ya que creen que su líder (el hijo de Dios) muere rodeado de sufrimiento para salvarlos en una segunda alianza con Dios. Por este motivo ocupa un lugar fundamental en la religión cristiana y en toda su iconografía religiosa.

En la Semana Santa se recuerda toda la pasión donde el símbolo básico del cristianismo, la cruz, es precisamente el signo de la muerte de Jesús. El Viacrucis es el acto de recordar cada escena de la Pasión mientras se reza.

ACTOS SEÑALADOS DE LA PASIÓN

  • La oración en el huerto de Getsemaní y el arresto de Jesús.
  • El Juicio ante el Sanedrín.
  • La negación de San Pedro.
  • Pilatos se lava las manos.
  • Jesús es azotado y le ponen una corona de espinas.
  • Jesús carga con la cruz.
  • Jesús es crucificado.
  • Jesús deja a su madre.
  • Jesús muere en la cruz.
  • Al tercer día Jesús resucita.

ICONOGRAFÍA DE LA PASIÓN

Hay diversos elementos identificativos con la Pasión de Cristo. Los más conocidos son:
  • el pilar y el látigo.
  • la corona de espinas.
  • los atributos reales para hacerle mofa, incluida la inscripción "INRI".
  • la cruz.
  • la esponja con vinagre que le dan para beber.
  • el gallo que anuncia las negaciones de San Pedro.
  • la Lanza Sagrada.
  • el cáliz o Santo Grial que recogió la sangre de sus heridas.
  • los dados con los que los soldados se rifaron sus vestidos.
  • la escalera usada para bajar el cuerpo.
  • el martillo y clavos usados para clavarlo a la cruz.
  • el vaso de mirra con el que José de Arimatea lo ungió.
  • las treinta monedas de plata que costo la traición de Judas Iscariote.
  • el Santo Sudario.


Es obligación de este Blog, informar y formar sobre todo ello, junto con el análisis de cuestiones teológicas, onomásticas, y celebraciones eucarísticas que envuelven la vida religiosa de Don Benito, de su Iglesia, de su patrimonio, etc..,  constituyen este AÑO DE PASIÓN, el que ha pasado y el que acaba de comenzar, lo vivido y lo que está por vivir, lo narrado y lo que sin duda está por narrar.





Sin esa pasión necesaria, no podemos dar sentido a nuestro sentir, a nuestro caminar como cofrades convencidos, pero sobre todo, como cristianos, como personas de fe, con la esperanza de desear que las cosas cambien para bien, para mejor en cualquier caso.

No nos cansamos de repetirlo, pero en el ámbito de las Cofradías, de la Semana Santa, de la vida de hermandad, hay poco margen para la imaginación. Hacer las cosas mal no es muy difícil; hacerlas rematadamente mal, tiene una dedicación y un trabajo añadido, y es ahí donde mas intensidad hemos de poner los cofrades, sobre todo los que tienen un deseo por hacer las cosas según los cánones previstos, siguiendo un protocolo, una formación, un íter cronológico, que nos impide correr antes de andar.


En cada párrafo de este Blog, subyace un deseo por cambiar el estado de la cuestión, por hacerlo mas perfecto, mas profesional, por dejar el menor resquicio posible a la improvisación con la que algunos, que se dicen cofrades, revisten sus acciones. Por desgracia para todos, estamos viviendo un momento de gran dificultad económica y social, y las Hermandades y Cofradías debemos escenificar con nuestro ejemplo, una imagen de corrección, de vehículo para la solidaridad, de comportamiento austero  y responsable, conservador del patrimonio, garantizador del arte y de la fe, de la cultura y la devoción; y en ningún caso, tenemos que hacer ostentación de nuestra riqueza, sino de nuestra capacidad para generar estímulos en nuestros hermanos, en nuestros fieles, y en el pueblo en general.

Cuando una Cofradía es capaz de reinventarse a si misma, con sus propios medios, y además da mas de lo que tiene, puede sentirse orgullosa de su riqueza espiritual; por el contrario, cuando va mas allá de su capacidad, arriesgando su futuro escenifica una imagen distorsionada de la realidad actual, y con ello propicia un daño al resto de hermandades  y a la Iglesia en general,  con la que se confunde en ocasiones por la cercanía de unas y otras, perdiendo credibilidad.

Cristo1 
Por todo ello, asumo el reto de seguir contando mi visión de los hechos, de los ocurridos, de los sentidos y de los que están por sentir, de los divinos y de los humanos, de las acciones y de las omisiones, de los que hicieron grande a las personas que los propiciaron, y de los que dieron lugar a la crítica o al ridículo de los que los hicieron. No tenemos la verdad absoluta, solo la nuestra, la de nuestra manera de entender Don Benito, sus costumbres y sus personas. Cada paso que demos en falso en una ciudad carente de un sentimiento cofrade en demasía, dará lugar a la desconfianza de nuestros vecinos, y por el contrario, cada gesto bien desarrollado, nos hará ganar crédito a todos….no lo olviden.

Aviso a Navegantes, ….., comienza otro AÑO DE PASIÓN, un año de la FE, y con los mismos medios, seguiremos buscando un único objetivo, poner el acento allí donde falte, informar a la par que enseñar, opinar a la vez que contar, criticar con ánimo de crecer, denunciar con el deseo de corregir, y sobre todo vivir con el ánimo de que la pasión que envuelva cada palabra sea cada vez mas intensa…, no tenemos ningún miedo ni estamos oprimidos por atadura alguna; y es por ello que miramos al futuro con optimismo e ilusión.

Por todo ello me quiero encomendar en este 2013, a una de las virtudes teologales: LA ESPERANZA, y a ella lanzo esta oración….


Oración de la esperanza

Señor, una vez más estoy delante de tu misterio
estoy constantemente envuelto en tu presencia
que tantas veces se torna en ausencias de tu presencia.


Mirando el inmenso mundo de la tierra de los hombres
tengo la impresión de que muchos ya no esperan en Ti.


Yo mismo hago mis planes, trazo mis metas
y pongo las piedras de un edificio del cual
el único arquitecto parezco ser yo mismo.


Hoy día los hombres somos muchas veces unas criaturas
que nos constituimos en esperanza de nosotros mismos.


Dame señor la convicción más profunda
de que estaré destruyendo mi futuro
siempre que la esperanza en Ti no estuviere presente.


Haz que comprenda profundamente que a pesar
del caos de cosas que me rodea,
a pesar de las noches que atravieso,
a pesar del cansancio de mis días
mi futuro está en tus manos y que la tierra que me muestras
en el horizonte de mi mañana será más bella y mejor.


Deposito en tu misterio mis pasos y mis días
porque sé que tu hijo y mi hermano venció la desesperanza
y garantizó un futuro nuevo porque pasó de la muerte a la vida.


Autor: Khalil Gibran



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Cristo de la Buena Muerte (Don Benito)

miércoles, 2 de enero de 2013

LA SAGRADA FAMILIA



El niño crecía y se llenaba de Sabiduría. El Amor debe ser la Ley Suprema tanto en el hogar como en todas sus relaciones sociales.

1. La fiesta de hoy nos introduce en la intimidad de la Sagrada Familia, en la que creció el Hijo de Dios y evoca las virtudes domésticas que reinaban en el hogar de Jesús: fidelidad, trabajo, honra¬dez, obediencia, respeto mutuo y amor entre los padres y el Hijo... y pide que sigan teniendo vigencia en nuestras familias.

2. La Sagrada Escritura describe los deberes de los hijos muy concretamente y, a la vez con suma delicadeza. Los padres ancianos, aunque «su mente flaquee», deben ser cuidados y tratados con respeto, y no abochornados por el hijo «mientras es fuerte». El que no honra a sus padres, no experimentará ninguna alegría de sus propios hijos. En cambio, la piedad para con los padres será tenida en cuenta para obtener el perdón de los propios pecados. "El que honra a su padre expía sus pecados. El que respeta a su madre acumula tesoros" Eclesiástico 3,3. Buena lección para la sociedad nuestra. Si este mundo se enfoca como un jardín de placeres, con la finalidad de pasarlo bomba, y como estación término, todo se explica.. Pero si se ve con ojos de evangelio, hemos de rectificar muchas conductas.

3. El amor mutuo entre padres e hijos se fundamenta con una psicología insólitamente profunda: la obediencia de los hijos a los padres «le gusta al Señor», que ha dado ejemplo de esta obediencia (Lc 2,51). También la conducta de los padres se puntualiza con precisión: «No exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos». La autoridad de los padres ha de fomentar en los hijos su coraje de vivir, lo que pertenece a la esencia de la autoridad, que en su sentido etimológico significa fomento, más que potestad. Y el deber educador ineludible de los padres también nos conduce al sentido etimológico del vocablo latino educere, que significa sacar, hacer aflorar. La imagen plástica sería la del escultor que arrancando virutas saca la imagen del ángel. El delicado tejido de amor mutuo no puede romperse: La Sagrada Familia es el ejemplo que todas las familias deben seguir. La abnegación y los desvelos de los hijos por sus padres son un deber de gratitud y constituyen uno de los diez manda¬mientos principales de la ley. En los padres se encuentra Dios, sin cuya acción no puede nacer ningún hombre. Engendrar hijos es un acontecimiento que sólo es posible con Dios. Por eso en el cuarto mandamiento el amor agradecido a los padres es inseparable de la gratitud debida a Dios. 





4. San Pablo señala la unidad del amor en la familia: «Sobrellevaos mutuamente y perdonaos». El amor es el único vínculo que mantiene unida a la familia por encima de todas las tensiones. Y esto no en el plano de la simpatía natural, sino que «todo lo que de palabra y de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús y en acción de gracias a Dios Padre». En la carta a los Efesios, el amor recíproco de los padres aparece diferenciado: a los maridos se les recomienda amor como el que Cristo tiene a su Iglesia, sin despotismo ni complejo de superioridad; y a las mujeres, la correspondencia a ese amor.

5. Jesús, que quiso compartir la vida de un hogar humano es quien quiere interceder para que los novios sientan la presencia de Dios en la vivencia de su amor mutuo y para que se preparen santamente para su matrimonio. Jesús es el que debe iluminar y consolar a las familias desunidas, a los esposos que han de vivir separados a causa del trabajo, a los hijos de los divorciados, a los hogares sin hijos y a los que lloran la muerte de sus familiares.

6. "Sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente, perdonándoos, como el Señor os ha perdonado. Y por encima de todo, el amor, la Palabra, la Eucaristía... Hijos, obedeced a vuestros padres, que eso le gusta al Señor. Padres, no seáis posesivos, para que no se desanimen vuestros hijos" Colosenses 3,12. Tampoco les sobreprotejáis en exceso, porque se quedarán enanos, no crecerán y estarán necesitando a todas horas y en todos los problemas, el paraguas de papá, la sombrilla de mamá. ¡Yo bendigo el día en que el Obispo, a mis veinticuatro años, me nombró párroco y tuve necesidad de sacarme las castañas del fuego con mis propias manos!

7. Dios crea al hombre y a la mujer y les imprime la vocación, y con ella, la capacidad y responsabilidad del amor y de la comunión, a imagen de la Trinidad, de cuyo amor el matrimonio es la expresión y la prolongación. El amor es la vocación fundamental e innata de todo ser humano, en alma y cuerpo, que en el amor espiritual tiene también su parte. Por eso el matrimonio de los bautizados adquiere el carácter de un gran signo, o, como dice San Pablo, "un misterio grande", que se convierte en el símbolo real de la alianza nueva y eterna en la sangre de Cristo. "Un misterio grande en orden a Cristo y a la Iglesia". 



8. El Espíritu del Señor renueva el corazón y hace al hombre y a la mujer capaces de amarse, como Cristo nos amó. Por el poder de la gracia alcanza el amor su plenitud, en la caridad conyugal, modo propio y específico con el que los esposos están llamados a vivir la misma caridad de Cristo, que se da y se ofrece en la cruz.

9. Pero el amor de los esposos no se agota en ellos mismos, sino que les hace cooperadores de Dios del don de la vida a otras personas humanas. Cuando los esposos se convierten en padres reciben de Dios una nueva responsabilidad, y su amor paterno se convierte en signo visible del amor de Dios, de quien proviene toda paternidad.


10. De este amor proviene la familia y en ella nacen un conjunto de relaciones, padres-hijos-hermanos, mediante las cuales toda persona humana es introducida en la familia humana, y en la familia de Dios, la Iglesia, que encuentra en la familia, nacida del sacramento, su cuna y el lugar donde se anuncia el evangelio de la manera más eficaz y duradera. La Iglesia doméstica.






 



11. La Sagrada Familia también, como la familia de hoy, tuvo que afrontar y convivir con grandes problemas; con una dramática situación en cada uno de sus miembros: un padre que biológicamente no lo era; una madre que no era esposa plena; y un hijo que rebasaba la dependencia natural. A ella deben acudir las familias de hoy para aprender a vivir el amor y el sacrificio, conscientes de que la gracia del sacramento del matrimonio fortalece a los esposos para sacrificarse el uno por el otro, y a ambos por los hijos. 



12. "Este será como una bandera discutida. Y a ti una espada te traspasará el alma" Lucas 2, 22. Desde esa profecía dolorosa hay que contemplar las dificultades que hoy encuentra la familia: Equivocada independencia de los esposos entre sí; intercambio aberrante de parejas; casos raros de parejas de hecho; uniones con cónyuge primero y cónyuge segundo, siendo ambos homosexuales; capacidad de adopción de hijos con el trauma subsiguiente para su educación; ambigüedad ante la autoridad sobre los hijos; dificultades personales, ambientales sociales y hasta legales, para transmitir los valores humanos y cristianos. El divorcio, el aborto, el recurso cada vez más frecuente a la esterilización, la mentalidad anticonceptiva, de tantas formas utilizada y normalmente justificada. 






13. Para obviar estas y otras dificultades, es indispensable una catequesis clara y positiva, el recurso a la austeridad, la ascesis constante propia de una vida cristiana llena y contagiante, y la oración incesante para que el Señor no nos deje caer en la tentación. Difícilmente superarán los cristianos de hoy todas esas asechanzas, sin el recurso a la intercesión de la Sagrada Familia y al establecimiento en el propio hogar de aquel clima humano y celestial, feliz y sencillo, lleno de pruebas y privaciones, de candor y del sudor del trabajo y también de lirismo, en el ambiente de Nazaret.

¡Nazareth!
Centro de Dios.
Centro del mundo.
Fuego que baja a encender
corazones que se den,
en total consumación,
a El, a El, a El.

Y la hondura y honradez,
la lealtad y la fe,
que se respira
en la Casita de José:
Casita de José:
horas de paz y amor,
Casita de José:
horas de duda y dolor.
Casita de José:
prudencia y fidelidad.
Casita de José:
muerte dichosa,
final enamorado,
flor que se abre
al color de otro cielo
y de otra tierra
y de otra casa nueva,
de jaspe turquesa.

14. En 1964, el Papa Pablo VI visitó Nazaret, emocionado. Allí pronunció una bellísima alocución, en la que recogió, resumiendo, estas tres lecciones:
El silencio, la vida familiar, el trabajo.

15. Hemos celebrado la Navidad. José y María tienen un hijo y han constituido una familia. La liturgia nos ha introducido en los treinta años de la vida oculta de Nazaret para proponemos en las tres lecturas bíblicas, una breve teología de la familia. Entremos con respeto en la casa de Nazaret, mitad gruta, mitad casa. No vemos el confort que hace la ilusión de tantos, pero es rica en aquello que todos buscan afanosamente: el amor y la mutua comprensión. No se escuchan voces ásperas, ni se ven caras duras, ni gestos desabridos, ni actitudes de rebeldía. Es una familia unida, modelo de todas las familias.


16. María faena en las cosas propias de una sencilla mujer de pueblo. Hila y teje, barre y lava, cocina, muele el trigo y amasa el pan de cada día. Adosado a la casita, vemos el cobertizo-taller de José. Aquí, desde que sale el sol hasta que se pone, la sierra y el martillo marcan el ritmo de un trabajo duro, necesario para el sustento de la familia. Trabajo convertido en oración, realizado como expresión de la voluntad de Dios. Jesús niño, y adolescente, sirve a María y ayuda a José. Sus manos se endurecen y su frente se baña en sudor con el trabajo manual. Del taller de Nazaret saldrá para cambiar la faz del mundo, con la predicación del Reino. 





17. La familia de Nazareth es pobre, pero es feliz, la más feliz de las familias que han existido sobre la tierra, pero no exenta de dificultades. Tuvo sus problemas y angustias. Bajo la amenaza de muerte dictada por un déspota, tuvo que huir de noche buscando refugio en un país extranjero con los sufrimientos consiguientes, fácilmente imaginables si pensamos en los actuales catorce millones de refugiados esparcidos en todos los puntos cardinales huyendo de persecuciones políticas y religiosas. José lleva una vida de sobresalto: "Coge al Niño y a su madre y vete a Egipto. Herodes quiere matar al Niño". Jesús Niño que ha tenido que huir, va aprendiendo también que será ejecutado en la cruz, como los malhechores.
"Nosotros morimos con razón, pero éste ¿qué mal ha hecho?". Y en el evangelio de hoy encontramos a la Sagrada Familia viviendo en Jerusalén uno de los mayores dramas humanos. Jesús, que ha cumplido los doce años, inaugura su adolescencia con un episodio de “ruptura” con la familia. Es la escena de Jesús perdido y hallado en el templo. ¡Qué ansia mortal para sus padres durante aquellos tres días, presagio para María de aquella “espada que le traspasará el alma”. María le dice: “Hijo, ¿por qué nos has tratado así?". “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo había de estar en la casa de mi Padre?”.

18. Pero sin embargo
“Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad”. El más santo obedece a los que lo son menos, con serlo tanto. María más santa, obedece a José, su esposo, y Jesús, Dios, obedece a los dos inferiores y criaturas suyas. Nazaret, sobre todo es la familia de la obediencia, hoy tan denostada, tan desfigurada, tan adulterada. Para Santa Teresa es la piedra de toque para calibrar las personas que viven vida cristiana, tanto, que ella la pide, no sólo a los religiosos, sino también a las personas laicas. Y no digamos San Juan de la Cruz que afirma en Dichos de amor y luz: “Más quiere Dios de ti el menor grado de obediencia y sujeción que todos esos servicios que le piensas hacer”. Enseñar esto le costó el odio que de por vida le guardó fray José Crisóstomo y el proceso difamatorio que llevó a cabo contra él. Ocurrió lo siguiente. Siendo fray Juan superior suyo, se había comprometido por propia iniciativa a predicar unos sermones sin contar con su superior. San Juan no le dejó predicar. Y comentó: Mejor es que no predique que predique por propia voluntad. Crisóstomo arrastró su rencor hasta la muerte del Santo, y al morir comentó: “Si no hubiera muerto, el hábito le hubiera quitado”. Y es que el demonio se cuela para fomentar el orgullo que se hagan cosas, cosas, cosas, que sin pasar por la obediencia no van a servir para nada sino para hinchar el propio ego, que es lo que pretende Satanás. Es el peligro del iluminismo. Dios dice, mi conciencia dice. Es la infiltración del libre examen. Se lee la Biblia y se al propio antojo. Así lo hizo el luteranismo y la Ilustración que le siguió en Francia. ¿Quién más en unión con el Padre que Jesús? Si el padre y yo somos el mismo. Pues se sometió en Nazaret a sus padres: Les estaba sometido. “Aprende, tierra a obedecer! Aprende, ceniza a someterte, clama San Bernardo.



19. Es tan importante la obediencia para las personas de vida cristiana que San Juan de la Cruz escribe: “Es Dios tan amigo que el gobierno y trato del hombre sea también por otro hombre semejante a él y que por razón natural sea el hombre regido y gobernado, que totalmente quiere que las cosas que sobrenaturalmente nos comunica no las demos entero crédito ni hagan en nosotros confirmada fuerza y segura, hasta que pasen por este arcaduz humano de la boca del hombre. Y así, siempre que algo dice o revela al alma, lo dice con una manera de inclinación puesta en la misma alma, a que se diga a quien conviene decirse; y hasta esto, no suele dar entera satisfacción, porque no la tomó el hombre de otro hombre semejante a él” (Subida del Monte Carmelo).

20. Si podemos hoy hablar con razón de la “hipertrofia de las mediaciones”, y si el místico nos da pie para hablar de su tendencia a “negar” las mediaciones, no podremos olvidar este principio espléndido en su formulación y denso en su contenido que formula Juan de la Cruz. En él muestra que es la misma gracia mística, en su constitución intrínseca, la que lleva al diálogo discernidor -“arcaduz humano de la boca del hombre”-. De este diálogo debe surgir el reconocimiento de la dimensión y pertenencia social-eclesial de la gracia mística. Por lo tanto de que la gracia mística debe implicar al grupo de pertenencia religiosa, y no sólo al receptor de la misma. La gracia mística no aísla, sino que sumerge en la familia creyente, comunidad en la que Jesús, por su Espíritu, “aclara y confirma la verdad”. No se le pasa por alto a Juan de la Cruz el texto bíblico que habla de la presencia de Jesús en medio de quienes están reunidos en su nombre (Mt 18,20). Apoyado en él sentencia que Jesús está “aclarando y confirmando en sus corazones las verdades de Dios... para dar a entender que no quiere Dios ninguno a solas se crea por sí las cosas que tiene por de Dios, ni se confirme ni afirme en ellas sin la iglesia o sus ministros”. Sentenció en un Dicho de luz y amor: “Entra en cuenta con tu razón para hacer lo que ella te dice en el camino de Dios, y te valdrá más para con tu Dios que todas las obras que sin esta advertencia haces y que todos los gustos espirituales que pretendes”. En este terreno se mueve San Juan dentro del principio de que: Dios “al hombre le puso términos naturales y racionales para su gobierno” (2S 21, 1). Y Santa Teresa escribe: Si un simple la gobierna y se le antoja, le hará entender que es mejor que le obedezca a él que a su superior, y sin malicia suya, sino pensando acierta; porque si no es religioso, le parecerá que es así. Por faltarle a él la luz, no la da a los otros aunque quiere. Y aunque para esto parece que no son menester letras, mi opinión ha sido siempre y será que cualquier cristiano procure tratar con quien las tenga buenas, si puede, y mientras más, mejor; y los que van por camino de oración tienen de esto mayor necesidad, y mientras más espirituales, más. 







21. José y María no le comprendieron. Pero aceptaron. Tampoco nosotros comprendemos, pero razonamos. Tratamos de buscar argumentos para justificar lo que pedimos, lo que deseamos, lo que buscamos. Quisiéramos que las cosas sucedieran como las planeamos nosotros, en cambio, “María conservaba todo esto en su corazón”. Así desde el anuncio del arcángel y el nacimiento del Hijo. Conservarlo, meditarlo, callarlo, absorberse en la contemplación. Lo ha llevado en su seno nueve meses, y le dio el pecho, y su leche se convertía en sangre de Dios. Y ella contemplaba, asombrada, abrumada. Lo estrechaba entre sus brazos y le decía: ¡Pequeñín mío!, pero se quedaba pensativa, y se decía: Es Dios, y la invadía un temor religioso. Dios estaba mudo, sólo reía, sonreía, lloraba. Los ángeles habían hablado y cantado, este terrible Niño, su Niño lindo y amable, no hablaba, callaba. ¡Qué enigma para una Madre que es Madre de Dios! Todas las madres se sienten atraídas por ese trozo de su carne que es su niño, y se sienten como en el exilio ante esta nueva vida, que ha sido hecha con la suya. Pero ningún niño ha sido jamás más rápidamente arrancado a su madre, porque él es Dios, y está por en¬cima de todo lo que Ella puede imaginar. Pero, simultáneamente sien¬te que el Cristo es su hijo, su pequeño, lo mira y piensa: Este Dios es hijo mío, esta carne divina es mi carne, está hecha de mí; tiene mis ojos, y esa for¬ma de su boca es la forma de la mía, se parece a mí. Es Dios y se parece a mí. Tiene a su Dios para ella sola: un Dios crío al que puede coger en brazos y cubrirlo de besos; y que vive, y que da vida. Quisiera lograr la expresión de audaz ternura y timidez con que alarga sus dedos para tocar la dulce pequeña piel de este crío-Dios, cuyo pequeño peso cálido sintió sobre sus rodillas mientras le sonríe.

22. Oración a la familia por Juan Pablo II
Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre, que eres Amor y Vida, haz que en cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, "nacido de Mujer", y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generación es porque siempre se renuevan.

Haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo.

Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor.

Haz que el amor, corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.

 
Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia. Tú, que eres la Vida, la Verdad y El Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu santo.


23. Jesús, José y María, sed el consuelo y la fuerza de todas las familias de la tierra para que sean trasuntos fieles de vuestra Sagrada Familia, renovando el empeño en el comienzo del Año Nuevo, que el Señor nos concede por su gracia. Visitadnos ahora y hacednos fuertes con la gracia de la Eucaristía. Amén.








 Imagen de la Sagrada Familia en Don Benito