miércoles, 9 de mayo de 2012

NUESTRO PADRE JESÚS DE MEDINACELI DE MADRID: CAPÍTULO II






Adentrarnos en la historia de Jesús de Medinaceli es recorrer el más emocionante periplo que una imagen puede llegar a aventurar. Prisionero y rescatado, humillado y venerado, cien veces copiado y nunca logrado. En general, una larga y emocionante historia, entremezclada con la leyenda, que finaliza en la Plaza de Jesús en Madrid, donde habita la devoción matritense más popular, la Flor de la Villa, su seña de identidad, el amor de sus amores, el Rey de entre los Reyes.

El Cristo de Medinaceli es una talla de la primera mitad del siglo XVII de 173 cm de altura. Tallado en Sevilla para la Plaza Mámora en el norte de África, llevado hasta allí por Fray Francisco Guerra, franciscano y Obispo de Cádiz a cuya jurisdicción episcopal pertenecía Mámora, llamada por los españoles, San Miguel de Ultramar.

Allí se encontraba el Nazareno cuando el día 30 de abril de 1681 Mámora cayó en manos del Muley Ismael y su ejército, compuesto por más de 80.000 soldados, contra los 150 del ejército español. Los Capuchinos eran entonces capellanes de la Plaza.

Jesús Nazareno fue llevado como prueba del triunfo del ejército moro a la ciudad de Mequinez, siendo por orden del Rey Muley, arrastrado por las calles en odio a la religión cristiana y como si fuese de carne y hueso arrojado como comida para los leones.

Esto fue contemplado por Fr. Pedro de los Ángeles, religioso trinitario que allí residía para consuelo de los cristianos. Ante estos actos y arriesgando su vida, se presentó ante el Rey prometiéndole el pago cuantioso de un rescate por la liberación de la Bendita Imagen. El Rey permitió al fraile custodiar a Jesús de Nazareno hasta el pago, advirtiéndole de que si no cumplía su promesa le quemarían vivo.

    Los Trinitarios en España dieron cuenta de lo sucedido en Mequinez al Padre General, que nombró a los padres Miguel de Jesús, Juan de la Visitación y Martín de la Resurrección, como mediadores en las negociaciones para el rescate.

    No se sabe ni consta documento alguno sobre la fecha de la liberación por parte de los infieles de Jesús Nazareno. La constitución de la Real Esclavitud se fecha el 28 de enero de 1682, pidiendo que en ese día todos los esclavos realizasen Comunión General "en memoria de haber sido en el que quedó por propia de la Religión y enajenada de los infieles la Santísima Imagen de Jesús".

    El 21 de agosto de 1682, tras pasar de Mequinez a Tetuán, de allí por Ceuta hasta Gibraltar, para llegar a Sevilla y de allí a su Madrid, siendo recibida en la Villa y Corte por una gran multitud de fieles que le dieron su primera advocación popular, "Jesús del Rescate", luciendo ya para siempre su inconfundible escapulario trinitario de la Orden Descalza que le había redimido.

La Sagrada Imagen fue entronizada en la iglesia de los padres Trinitarios Descalzos donde, en 1689, se levantó una capilla contigua al templo sobre un terreno donado para tal fin por los Duques de Medinaceli. Posteriormente, fue ampliada para un mayor culto, en 1716, esta vez gracias a la generosidad del Excmo. Señor. don Nicolás de Córdoba, Duque de Medinaceli.

    La invasión Francesa con Napoleón Bonaparte al frente, avanza sobre Madrid, en 1808. La capilla de Jesús es tocada por la metralla enemiga. Un año más tarde el 18 de agosto de 1809, el rey intruso publica el decreto de supresión de todas las órdenes religiosas. Los Trinitarios abandonan el convento, pasando Jesús al de los Padres Basilios que también habían sido expulsados. A esta iglesia pasa en 1810 la titularidad de la Parroquia de San Martín. Aquí permanecerá N. P Jesús hasta el viernes día 7 de octubre de 1814, en que, por mandato del Señor Vicario Eclesiástico de Madrid, es conducido de manera privada para evitar incidencias nuevamente al convento de los Trinitarios.

Poco le duraría a N. P Jesús la calma de su capilla. En 1836, la Desamortización de Mendizábal suprime nuevamente la comunidad de Trinitarios a petición de la Real Esclavitud y con el permiso del Arzobispado de Toledo, la imagen es trasladada a la cercana Parroquia de San Sebastián donde permanecerá durante una década, momentos en que tras diversos avatares vuelve a su Capilla a petición del Duque de Medinaceli, ahora regentado por la Religiosas Concepcionistas  Caballero de Gracia, a las que seguirán las Agustinas y las Carmelitas de Santa Ana.

En 1890, hubo necesidad de derribar, dado su mal estado, el convento de los Capuchinos, de San Antonio del Prado y fue entonces cuando los Patronos de dicho templo, los Duques de Medinaceli, en conformidad con el Señor Obispo de Madrid, piensan poner definitivamente al frente de la capilla de Jesús a dicha Orden.

El 8 de junio de 1895, la Duquesa madre de Medinaceli, doña Casilda Salabert y Arteaga, en nombre de su hijo menor de edad, don Luis Jesús Fernández de Córdoba, Duque de Medinaceli, entrega la capilla de Jesús a los Capuchinos que se reencuentran con el Cristo que perdieron en Mequinez, tomando posesión de la capilla y el convento el día 7 de julio del mismo año y siendo nombrado primer Rector el Padre Joaquín María de Llevaneras.

La comunidad cree enseguida insuficiente la capilla de Jesús Nazareno, pensando en levantar un templo de mayores dimensiones. Se comienza construyendo el convento actual, inaugurándose el 2 de agosto de 1920. Dos años después se inauguró una capilla provisional para el culto a N. P Jesús, hasta la construcción de un templo mayor, que comenzará a construirse en 1927, estando listo para su solemne consagración tres años después.

Un largo viaje espera nuevamente a N. P Jesús en el triste año de 1936, cuando estalla la guerra civil y las continuas revoluciones acontecidas afecta a Jesús Nazareno. Debido a la veneración y devoción que despierta entre los madrileños, la iglesia es atentada por los comunistas que quieren prenderla el 13 de marzo de 1936. Los vecinos y devotos de Jesús, arriesgando su vida, consiguen frenar tal despropósito.


Ante la mala situación que tomaban los acontecimientos nacionales, los religiosos deciden ocultar la Sagrada Efigie, siendo enterrada en los sótanos dentro de una caja de madera de roble realizada para tal fin y envuelto entre sábanas. Eran las 10 de la noche del 17 de julio.

El santuario es profanado en febrero de 1937, alojándose en él un batallón republicano, llamado de "Margarita Nelken", que ante la escasez de combustible y la prohibición por parte del capitán de quemar los bancos, los soldados buscan y rebuscan tablones de madera, dando con la caja de roble que albergaba a N. P Jesús. El capitán del batallón don José Escudero comunicó el hallazgo al jefe del batallón, don Juan Manuel Oliva, que al comprobar que se trataba del Nazareno, lo comunicó a la junta de Defensa de Madrid. La imagen fue llevada a una sala, donde se le despoja de sus vestiduras, para secarla, pues la humedad empezaba a hacer estragos, sobre todo en la policromía de los hombros. El batallón la custodió con todo respeto e incluso cariño, deseando el capitán que permaneciese en el convento. Seis días después del hallazgo, N. P Jesús Nazareno fue embalado y entregado a la Junta del Tesoro Artístico, comenzando para el Nazareno un sexto viaje.

La primera parada será la Iglesia del Patriarca en Valencia, donde, junto al resto del Tesoro, permanecerá hasta marzo de 1938. Ante el avance de las tropas nacionales, sale con dirección a Cataluña en un convoy de ocho camiones. Allí permanecerá durante 2 meses.

El 3 de febrero de 1939, Barcelona es tomada por las tropas nacionales. Ante el peligro de enfrentamientos sale nuevamente junto al Tesoro hacia Ginebra, poniendo a Jesús en el primer camión para que los protegiera. En Caret, se traspasaron las obras a un tren especial, llegando a la ciudad de Suiza el 12 de febrero de 1939.

Al final de la contienda, y como representante del Gobierno, don Fernando Álvarez de Sotomayor, antiguo Director del Prado, llega hasta Ginebra, para hacerse cargo del Tesoro y restituirlo a España. En Madrid se ha filtrado la noticia, que ya conocen tanto el Obispo de Madrid-Alcalá como la Comunidad  que N. P Jesús Nazareno está a salvo  y que pronto volverá a estar en la Villa.

El día 10 de mayo de 1939, Jesús Nazareno, nueva­mente rescatado, sale de Ginebra con dirección a su ciudad, que le espera con impaciencia. Pasa Jesús Nazareno por Francia, Irún, País Vasco, Castilla para detenerse en Pozuelo de Alacón. En esta estación le espera una representación de los Padres Capuchinos, la Junta de la Real Esclavitud y un grupo de fieles. Al descender la caja que guarda al Nazareno, engalanada con la bandera de España, recibe honores militares, antes de entrar en el coche que la llevará a la Iglesia de la Encarnación, donde llegará a la 1 de la madrugada del día 14. ¡Ya está Jesús en Madrid!

Toda la ciudad estaba en las inmediaciones de la Encarnación y sus calles adyacentes el domingo 14 de mayo, víspera de San Isidro, cuando a las 16.30 de la tarde se abrían las puertas del céntrico templo, saliendo Jesús al encuentro con los suyos, al son del himno nacional. A hombros de cuatro capuchinos revestidos para la ocasión, va Jesús Nazareno en la procesión más multitu­dinaria jamás vista hasta entonces, camino de su casa. Muchachos de diversas organizaciones juveniles, por­taban palmas llegadas para la ocasión de Elche. Los capuchinos de Madrid y de El Pardo, presididos por el Padre Provincial Agustín de Carnicero, y con él, el Gobernador militar de Madrid, Sr. Espinosa de los Monteros, el Alcalde, el Presidente de la Diputación... cerrando el cortejo una multitud de fieles, algunos descalzos y otros de rodillas, en cumplimiento de su promesa, y todos dando gracias al Señor por encontrarse vivos y poder contemplar tan sublime momento, el encuentro de Madrid y su Imagen Venerada. Ya en casa, Jesús de Medinaceli recibe el caluroso homenaje de su pueblo. Flores, cera, discursos de agradecimientos y, con lágrimas en los ojos, su querida Esclavitud.

Ésta fue fundada el día 16 de marzo de 1710, siéndo­les aprobadas sus primeras Constituciones y Ordenanzas, el 2 de septiembre del mismo año, titulándose Real (por devoción de los monarcas a esta imagen desde Fernando VII a Juan Carlos 1) Congregación de Esclavos de Jesús Nazareno, añadiéndose un año mas tarde, de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, con objeto de que pudiese ser agregada a la Orden Trinitaria y gozar así de los mismos privilegios espirituales. Hoy son más de 10.000 miembros, teniendo hermandades filiares en la práctica totalidad de las provincias españo­las e incluso en el extranjero, como la de Miami.

En el año 1724, se formó una nueva Hermandad, diferente a la esclavitud, cuyos estatutos fueron aprobados por el Consejo de Castilla en 1798. Esta Hermandad debió subsistir hasta la enclaustración de las órdenes religiosas en 1835.
 
Los Padres Capuchinos y la Real Esclavitud cuidan día a día de esta joya de Madrid, tan ligada al transcurrir de la Villa, constantemente visitado por sus fieles y devo­tos y organizando cada Viernes Santo la popular proce­sión que desde 1697 nunca ha faltado a su cita, bien de madrugada o ya en la tarde. Solo, o en la Procesión

General o del Santo Entierro, N. P Jesús se ha entremezclado con sus gentes y ha recorrido su ciudad, que se rinde a los pies durante todo el año, de este Varón  Dolores.

lunes, 7 de mayo de 2012

NUESTRO PADRE JESÚS DE MEDINACELI DE MADRID: CAPÍTULO I


La Cofradía del Santísimo Cristo de Medinaceli de Don Benito, se encuentra adherida a otra  Hermandad Matriz, nada mas y nada menos, que la Archicofradía Primaria e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli de Madrid.

Considero importante dedicar un par de entradas de Blog, a exponer a nuestros amigos de lo cofrade, la historia de esta corporación madrileña, que procesiona con su titular cada Viernes Santo, y en torno a cuya imagen existe una gran devoción por parte la ciudad, a la altura del Señor del Gran Poder en Sevilla, por lo que despierta mas allá de los fieles de la capital.

En este primer capítulo os doy unas breves pinceladas de la historia de esta Hermandad, para dejar en una segunda entrega un relato apasionante de la historia de su titular, que sin duda no os va a dejar indiferentes .

El día 16 de Marzo de 1710 se funda la Congregación de Esclavos de Jesús Nazareno para dar culto a la imagen y asistir a la procesión del Viernes Santo. Queda abierta a toda clase de personas, seglares y clérigos, hombres y mujeres. De hecho, a ella pertenecieron desde el primer momento la nobleza española mezclada con el pueblo sencillo.

 Desde 1819 el rey de España figura como protector de la Esclavitud. El Duque de Medinaceli, por ser patrono de la iglesia donde estaba la imagen aparece desde la fundación como Hermano Mayor de dicha esclavitud.

 Esta Congregación fue elevada a la dignidad de Archicofradía Primaria por letras apostólicas de su Santidad Pio XI, el día 2 de mayo de 1928 y enriquecida con los acostumbrados privilegios. La Archicofradía cuenta con unos seis mil miembros repartidos fundamentalmente por España, Europa e Hispanoamérica, así como por el sur de Estados Unidos (Florida), siendo la primera tierra que pisó el Cristo en América, traída una copia  por el  párroco Fr Domingo F.Villa en el año 1999. 

En el año 1.668, llegó a Madrid una Imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno, rescatada de los moros por los Frailes Trinitaríos, ubicándola en el Convento de los Trinitarios Descalzos, y ya desde este momento, despertó tal devoción entre los madrileños, que en 1.710 se fundó la Congregación de Esclavos de Jesús Nazareno, con 142 componentes, siendo aprobadas sus Constituciones el 2 de septiembre del citado año.



Desde 1.819 el Rey de España figura como protector de la Esclavitud. A principios del siglo XX, a Ntro. Padre Jesús Nazareno comienza a conocérsele también con el título de "Cristo de Medinaceli".

El 2 de mayo de 1.928, es elevada la Esclavitud de Jesús Nazareno a ARCHICOFRADÍA PRIMARIA, según Breve Pontificio de Su Santidad Pío XI, con potestad de agrupación a cuantas asociaciones del mismo nombre y título, erigidas en territorio nacional, así lo soliciten, llegando a la actualidad a contar con 42 Cofradías agregadas en España.

De los 142 componentes de su constitución, la Archicofradía cuenta ahora con 3.900 Cofrades, elevándose a unos 8000 miembros repartidos fundamentalmente por España y América.

 La Archicofradía tiene como fin propio, promover la fe en Jesucristo, el seguimiento práctico hacia Él, y la devoción y el culto, en nombre de la Iglesia, a la Imagen de Jesús Nazareno, que se venera en la Basílica de su advocación.

Para su consecución, se celebran todos los primeros domingos de mes, una Misa de Comunión General de Cofrades, así como el besapié todos los viernes del año, resaltando el primer viernes del mes de marzo, con la celebración de un Triduo preparatorio del día de las bondades de Jesús, la Novena a Cristo Rey del Universo en el mes de noviembre y la tradicional y popular procesión por las calles de Madrid, el Viernes Santo. 



sábado, 5 de mayo de 2012

BENDITA TU ERES ENTRE TODAS



  

Es justo y necesario dedicar una entrada de este Blog cofradiero a ensalzar la figura de la Madre, que celebramos el próximo 6 de mayo.

Ya no  solo aquella madre, que tuvo la gracia de alumbrar a nuestro Señor, y se llenó de su luz y su gloria, para ser testigo de su pasión, muerte y resurrección, esa Madre a la que todos dirigimos nuestras plegarias y rezos cuando nos vemos desamparados o afligidos, cuando necesitamos compartir con ella nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras ilusiones, o nuestros fracasos y nuestros triunfos.  Esa Madre que bajo cualquier advocación, ruega por nosotros y está presente en nuestro caminar por estos mundos de Dios.

La madre, a la que quiero glosar en esta entrada es a la nuestra, la terrenal, la que nos tuvo durante nueve meses en su vientre, con la preocupación, el sacrificio y la alegría de traernos hasta aquí.

Pero mi mas sentido homenaje, puesto que de un Blog cofrade se trata, está dirigido a aquellas madres abnegadas, que ponen su ilusión y su empeño en hacer posibles los sueños de sus hijos; en pasarse horas y horas de desvelo, preparando todo aquello que tiene que ver con su cofradía o su hermandad. Desde sacarle los bajos a la túnica de nazareno, a recomponer el maltrecho tejido que se ve manchado por la cera de los cirios, o repasar el escudo bordado de la Hermandad tras años y años de salida procesional.

He tenido la gran suerte de conocer  en mi trayectoria como cofrade, a un joven que de pequeño había sustituido los coches de metal, los soldaditos de plástico o los playmobil, o las chapas con los equipos de fútbol y el garbanzo a modo de balón, por nazarenitos de papel, cada uno de ellos engalanados con los colores de una supuesta hermandad. Esos nazarenos realizaban un cortejo procesional que arropaba pasos de cristos y vírgenes, hechos de forma artesanal, con algún “estreno” cada año que mejoraba al anterior.  Esos pasos tenían sus faldones y canastillas, confeccionados por las sabias manos de su madre, con retales de telas, fieltros a modo de terciopelos, adornos dorados, etc…, también los mantos de las vírgenes para los pequeños palios de juguete.

Esa madre confeccionaba la primera túnica de su hijo, para salir en la Cofradía de su barrio, y lo llevaba a recorrer todas las iglesias para que disfrutara de pasos e imágenes.

Lejos de considerar estos juegos como algo perjudicial para aquel niño, se afanaba por darle gusto porque lo veía crecer feliz.


Hoy la madre de este joven, sigue haciendo exactamente lo mismo y mejor, para las pequeñas miniaturas de su colección, pero también para dejar de jugar a las procesiones, y dedicarse en cuerpo y alma a la Hermandad que se ha creado gracias a esa devoción infantil. He visto a esas manos  confeccionar las túnicas del titular de esta corporación, preparar su estandarte, acondicionar los faldones del altar de cultos, los costales para los costaleros del paso, el libro de reglas... La he visto hacer fotocopias para la hermandad, ser las mejor relaciones públicas y en definitiva ser el alma del equipo de priostía.

También he visto a esa madre, acompañar a su hijo en todo lo que ha necesitado y necesita para hacer realidad su pasión, sin importarle la hora, el frío o el calor. Esa madre que espera mirando al reloj, el momento de ver a su hijo entrar por la puerta cuando termina la procesión, y vuelve de realizar su estación de penitencia.

Cuando estamos viviendo en una sociedad ausente de valores, con una juventud desesperanzada por lo que se les viene encima, hay que destacar como algunos de estos jóvenes, con la inestimable colaboración de sus padres, dejan de lado los tópicos de esa juventud mas acomodada a la cultura del botellón, del fracaso escolar, de la droga o de la vida fácil, para crear hermandad, para dedicar sus horas de ocio a desarrollar su gran pasión por la Semana Santa.

Fruto de lo que son hoy estos jóvenes, se lo debemos a estas madres a las que cualquier homenaje desde  aquí, se queda muy corto.

Desde la oportunidad que me brinda este Blog, mi felicitación a todas las madres en su día, pero sobre todo a la madre de ese joven por haberle permitido jugar a las procesiones, y ayudarle a crecer y a ser hoy, una gran persona por la que muestro mi admiración.

jueves, 3 de mayo de 2012

UNA OBRA DE MARMOLEJO EN DON BENITO


Volviendo a la pasada Exposición monográfica sobre la Semana Santa de Don Benito (3 al 24 de marzo de 2012), llevada a cabo por la Junta de Cofradías en la Sala del Museo Etnográfico, pudimos comprobar la calidad del patrimonio que tienen en su haber algunas de nuestras Cofradías. Aunque el estado de conservación de algunas piezas es más que cuestionable, quisiera volver a destacar en esta nueva entrada de Blog, la Corona procesional y el Puñal, ambos de salida, de la Virgen de los Dolores  perteneciente a la Hermandad de la Buena Muerte.

La Corona dorada procesional de la Virgen de los Dolores, del años 1964, es obra del orfebre sevillano Don Fernando Marmolejo Camargo. Realizada en metal plateado, dorada con oro fino, y embellecida con piedras y estrellas. Hemos podido comprobar en el Museo, que algunas de ellas estaban dobladas o desprendidas, lo cual ha precisado una intervención de urgencia, que impidió que la Virgen pudiera lucirla el pasado Jueves Santo.

El Puñal dorado, también es obra de  Marmolejo de  1964. Fabricado en Metal plateado, dorado con oro fino y adornado con pedrería.

El taller artesano de Marmolejo fue fundado por el insigne orfebre D. Fernando Marmolejo Camargo en el año 1940. Desde sus comienzos este taller se ha caracterizado por realizar obras originales en plata de ley, únicas para cada cliente y de la mayor calidad artística, como coronas, sagrarios, todo tipo de insignias y enseres para hermandades de toda España. Los actuales rectores del taller, han  heredado de Don Fernando,  su afición por la reproducción de joyas arqueológicas para museos, en colaboración con el Ministerio de Cultura y también su inquietud por abrir nuevos campos a la orfebrería con la elaboración de trofeos, placas y todo tipo de regalos para el protocolo de empresas e instituciones, siempre bajo la premisa de la calidad original. Como muestra, el camarín de nuestra señora de la Esperanza Macarena, obra cumbre de la orfebrería Sevillana del siglo XX, ha salido del obrador de este taller que en la actualidad dirigen los hermanos Juan José , Manuel y Alejandro Marmolejo Hernández. 

D. Fernando Marmolejo Camargo,  nació en Sevilla el 15 de diciembre de 1915, en el barrio del Arenal, en el seno de una familia de artesanos. Su padre, José Marmolejo era artesano dedicado principalmente a la cerrajería artística, dos de sus hermanos José Luis y Antonio se dedicaron a la orfebrería.

En 1931 ingresó en la escuela de Bellas Artes, al terminar sus estudios inició su aprendizaje en el taller paterno, dedicándose a la forja y cerrajería. Posteriormente ingresó en el taller del orfebre Cayetano González que fue su maestro y una de las figuras fundamentales de su vida.
Tras establecerse por su cuenta, primero junto a su hermano Antonio y después independiente de este, desarrolló su labor como orfebre y poco a poco fue acrecentando su fama, recibiendo numerosos encargos, no solo de Sevilla, sino de toda Andalucía y España.

En 1984 fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y en 1985 se le concedió la Medalla de Andalucía.

Mantuvo su actividad artística hasta los 84 años, momento en que tuvo que abandonarla como consecuencia de una hemiplejía. Su labor sin embargo es continuada por 3 de sus 6 hijos, Fernando, Juan José y Alejandro Manuel.

Falleció a los 90 años en Santiponce, muy cerca de Sevilla y de la antigua ciudad romana de Itálica que le era muy querida.

Realizó piezas dedicadas a celebraciones litúrgicas: copones, cálices, custodias, sagrarios, frontales de altar, relicarios. También obras religiosas destinadas a las procesiones de diferentes hermandades, ciriales, respiraderos, peanas, jarras, coronas e incluso carretas para procesiones al Rocío.

Entre las obras de carácter no religioso se encuentran reproducciones de piezas arqueológicas de gran valor, algunas de las cuales se encuentran expuestas en el Museo Arqueológico de Madrid y en el Museo Arqueológico de Sevilla. Otras son de carácter puramente decorativo incluyendo incluso algunos trofeos deportivos. Dentro de sus obras se encuentran:
  • Camarín de la Virgen de la Macarena (Sevilla).
  • Reproducción de las joyas del Tesoro del Carambolo (Museo Arqueológico de Sevilla).
  • Azucenas que rematan La Giralda (Catedral de Sevilla).
  • Corona de la Virgen de los Milagros del Monasterio de La Rábida (Palos de la Frontera
  • Paso de plata y peana de la Virgen del Patrocinio de la Hermandad de El Cachorro (Sevilla)
  • Reproducción del Tesoro de Guarrazar (Museo Arqueológico Nacional).
  • Ciriales de plata de la Hermandad de Jesús del Gran Poder (Sevilla)
Como podemos comprobar de nuevo, el patrimonio que tiene en su poder la Cofradía de la Buena Muerte, tiene la entidad suficiente como para merecer un mayor conocimiento por parte de los cofrades de Don Benito, y también un mejor estado de conservación y protección por parte de quien corresponda, puesto que tenemos la obligación de dejar el legado patrimonial que nos fue beneficiado por los Condes de Campos de Orellana, a las generaciones venideras, en las mejores condiciones posibles para engrandecimiento y lustre de la Cofradía y de nuestra Semana Santa.

martes, 1 de mayo de 2012

PARROCOS Y COFRADÍAS




Esta entrada de Blog, viene al hilo de lo que todos sabemos en Don Benito, como una cuestión que no se nos escapa a los amantes de lo cofrade, y que además  provoca que echemos en falta en nuestra ciudad una mayor consideración, dicho sea con todos los respetos, por parte de ciertas Parroquias de la ciudad, que no son proclives a la manifestación externa de la fe, que una Cofradía puede canalizar a través de la devoción a sus titulares.


 Esta situación hace que un barrio no pueda desarrollar su pasión o su deseo por ver como pos sus calles discurre no solo el paso de la imagen, si no también un aire nuevo que albergue la protección y preocupación por cuestiones sociales, de integración de colectivos marginados, de caridad, además de la consabida labor pastoral que una corporación de ésta índole puede llegar a realizar.


En nuestras manos está hacer ver la importancia de nuevas cofradías en la ciudad, o bien, el dotar a las ya existentes de una mayor autonomía y protección en el seno de sus parroquias. Con esto no quiero dejar de expresar mi respeto a todos los criterios y  opiniones, a todos los gustos y pareceres, a todo lo que ciertos pastores de Dios en la tierra, entienden como folclore más que religión. No podemos obligar a nadie a que viva la pasión cofrade con intensidad, pero si a que tenga en cuenta la voz  y el deseo de sus feligreses, o por lo menos de parte de estos.


Un ejemplo de lo que ya vivimos en Don Benito, se ha producido hace bien poco en nuestra querida y admirada ciudad de Sevilla, en la Parroquia de San Jacinto.


 San Jacinto es una de las parroquias con más solera de Triana; la misma es regentada por los frailes dominicos.


En tiempos, San Jacinto también fue de las parroquias más cofrades de Sevilla; de hecho, bajo su techo se cobijaban hermandades como la Esperanza de Triana, las Aguas, la Estrella y la hermandad del Rocío de Triana. Una a una fueron saliendo de allí por desavenencias con los frailes, siendo la última la Estrella, en el año 1.976 – dicho sea de paso, $la Virgen de la Estrella es una de las más hermosas de Sevilla -.


Esta Semana Santa por desgracia ha sido una Semana Santa pasada por agua, lo que dio lugar a que el Domingo de Ramos, algunas hermandades – entre ellas la mía -, no pudieran procesionar: la Estrella, gracias a Dios, si pudo salir.


La capilla que actualmente ocupa esta hermandad se encuentra, precisamente, enfrente de la parroquia de San Jacinto. Es de dimensiones reducidas y la gran cantidad de nazarenos con los que cuenta esta corporación les impide formar correctamente en las dependencias de la hermandad. Este año, además, como ya he dicho, la lluvia ha sido otro inconveniente más.


Según cuenta en su blog, la periodista Laura Contreras, este año se intentó que los frailes acogieran en sus dependencias a los hermanos de la Estrella para que pudiesen organizar la cofradía, cosa a la que se negaron, como era de esperar, ya que los dominicos de San Jacinto no quieren ver a una cofradía ni en pintura. Mi padre, que durante muchos años vivió en la calle San Juan, me contaba que lo que pasaba era que los frailes eran comunistas – entiéndase en sentido castizo, no literal, es decir, que se oponían a lo mandado por la Iglesia. Yo, desde luego, no soy nadie para quitarle la razón a mi padre -.


El párroco de San Jacinto, Jesús Duque, se ha desahogado en el blog de la susodicha periodista, justificando las razones por las que no quiere tener cuentas con las cofradías, especialmente con la Estrella. El sacerdote dice lo siguiente:


Recogemos entrecomilladas las palabras de este dominico publicadas en el blog de la periodista Laura Contreras


“Esta comunidad, para bien o para mal, es dueña legítima de la parroquia y desea celebrar su Fe a su estilo”. Toda la comunidad de frailes y los grupos parroquiales tomaron la decisión (no dejar la parroquia a La Estrella) democráticamente.


“Si no me hubieran apoyado, yo automáticamente lo dejo todo y me voy a otro sitio”. “A finales de los 70 se produjo el conflicto cuando comenzamos a ser consecuentes con la nueva orientación de la Iglesia”.  Los frailes dominicos como Duque no aprueban la razón de ser de las hermandades como “asociaciones de creyentes para dar culto a una imagen”.


“¡Pero si nuestro culto es la Eucaristía!”, exclama. “No estoy en contra de la celebración, porque soy consciente de lo importante que es para el turismo de Sevilla esta fiesta. Pero me escandaliza lo que hay detrás de todo esto que llaman ‘religiosidad popular’ la “fortuna que se gastan en poner un paso en la calle, cuando hay personas que no tienen cubiertas las necesidades básicas”. Desaprueba las referencias militares en las cofradías o el “anacronismo teológico” latente en la estética de las procesiones en pleno siglo XXI. “Mi Jesús de Nazaret, camino del Calvario, de bordados llevaba poco”. “Entiendo que formas para celebrar la Fe como lo hacen en La Estrella hay un montón de sitios en Sevilla, pero como lo hace San Jacinto a lo mejor no hay tantos”


Conforme establece la web, http://siervodelaverdad.blogspot.com.es/, como se puede comprobar, el desprecio de los frailes a las hermandades no es más que una consecuencia. El problema no es ese. Ni siquiera ese concepto depauperado de Iglesia en la que las decisiones se toman democráticamente. No. Ni siquiera la manipulación que hace en la entrevista de la Eucaristía, usándola de coartada como culto supremo, cuando la foto nos muestra que el cáliz donde consagra el Sanguis está hecho de material cerámico. La raíz profunda del problema es la apelación que hace a la nueva orientación que la Iglesia estaba tomando en los años setenta y la necesidad que tuvieron de ser consecuentes.


No quiero finalizar, sin acordarme de lo que algunos cofrades tuvimos que vivir el pasado Jueves Santo, en la Iglesia de Santiago de Don Benito, donde tras la fallida salida procesional, truncada por la lluvia, los pasos tuvieron que regresar a su templo dos horas antes de terminar, y poco mas o menos que como los fariseos, fuimos "invitados sutilmente", micrófono en mano,  a abandonar a nuestros titulares porque la "Hora Santa", programada para cuando terminara la procesión (mas o menos para las 00.30), comenzaba con antelación, y alegando nuestra falta de respeto, se nos faltó el respeto a nosotros. Creo que todos tenemos cabida en la casa del Señor, y cada cuestión tienen su tiempo. Esta es una demostración mas de lo incómodas que resultan las Cofradías para algún siervo de Dios, mas que otros actos de esparcimiento.


En fin, esperemos que en Don Benito, podamos seguir conviviendo los mas cofrades con los menos, y que realmente todos tengamos un sitio en barrios y parroquias,  sin que nadie se sienta coartado o limitado en su devoción.