domingo, 19 de febrero de 2012

HEMATIDROSIS


Me interesa mucho exponeros en esta entrada del Blog, un fenómeno fisiológico como es el de la Hematidrosis, plasmado de forma impresionante por una de las últimas obras de Juan Manuel Miñarro. Se trata de la imagen que bajo la advocación de “Señor del Amor”, ha creado para una agrupación parroquial de Écija.

Viene a retratar al Hombre de la Síndone en el Monte de Getsemaní. Antes de ser prendido, suda sangre en su inmensa agonía mientras ora intensamente ante el drama del principio del fin aceptado.

Es el Cristo que el profesor, escultor e imaginero ha creado para la Agrupación parroquial «El Olivo», fundada en la iglesia de Santiago el Mayor de Écija y aprobada por la Iglesia en diciembre de 2010. Una imagen bellísima, sobrecogedora y a la vez llena de dulzura del Hijo de Dios vivo, que fue bendecida anoche y que en un futuro protagonizará la escena de un paso de misterio del Prendimiento, que, junto a la Virgen de la Concepción, obra de Francisco Buiza de 1974, que procede de un asilo de ancianos de Puebla del Río, será referente en la Alcarrachela, un barrio sin cofradía aún, en el que la agrupación tiene previsto erigir su capilla.

El rostro creado por Miñarro, sus rasgos, su expresión, responden a sus años de investigación en torno al que se dibuja en la Síndone, al que le ha añadido la representación de la hematidrosis, esas «grandes gotas de sangre que caían hasta el suelo», según San Lucas. Ciencia y arte han vuelto a darse la mano en esta imagen —tal y como ya hizo el imaginero en su impresionante Crucificado para la Universidad de Córdoba— pero para recrear ese fenómeno de la sudoración sanguínea, el escultor se topó con la ausencia de suficiente documentación en la literatura médica moderna. Lo más parecido hallado por el imaginero, que ha contado con la ayuda y el asesoramiento del doctor Antonio Petit Gancedo, ha sido el síndrome de Garner-Diamod, descrito en 1955, denominado «Púrpura psicogénica», un trastorno provocado por un «alto nivel de estrés, ansiedad y debilidad por el que se producen hematomas bajo la piel que pueden llegar a la extravasación de sangre, producir hemolacrimia y efectos parecidos a la estigmatización», según explica Miñarro. Así, en la talla de la imagen, de cuerpo completo y totalmente policromada, ha representado la huella de la púrpura psicogénica.

Como se expone en la web: www.lahornacina.com para este importante objetivo, se ha contado con la inestimable ayuda y asesoramiento del doctor Antonio Petit Gancedo: nuestro principal colaborador en el proyecto del Crucificado de la Hermandad Universitaria de Córdoba, y que en esta caso, como en el anterior, no ha dudado en solicitar a su vez el asesoramiento de compañeros y compañeras hematólogos. La primera sorpresa de la indagación fue que el término hematidrosis no está suficientemente documentado en la literatura médica moderna. Además, este fenómeno ha sido durante mucho tiempo discutido y negado. Muchos de los casos descritos son relatados, no con intención científica, sino con intención proselitista religiosa, cuando no mágica. El estudio clínico del sudor de sangre no tiene una larga historia: el primero que publicó un ensayo sobre el tema fue Auguste Nicolas Gendrin (1796-1842), y tres años más tarde Auguste Grisole define de alguna manera la entidad nosológica en un tratado de patología. Una nueva contribución médica más depurada se debe a la obra de Jules Parrot (1839-1883), publicada en 1859. Pero pese a estas contribuciones hechas por autores de prestigio, la mayoría de los patólogos, médicos y tratadistas siguieron mirando a esta misteriosa enfermedad con incredulidad, como si de fruto de la fantasía se tratara.

Respecto a referencias históricas sobre este insólito fenómeno, tenemos que mencionar una cita en la Historia de los Animales de Aristóteles, donde dice: "Le ocurre a algunas personas tener sudor de sangre debido a su mal estado de salud; su cuerpo en estas circunstancias se hace débil y blando". La segunda referencia nos llega de Lucano (año 39 a 65 en Pharsacia), que nos cuenta cómo los soldados romanos, atravesando los desiertos de Egipto, pasaron todo tipo de calamidades, y uno de ellos, mordido por una serpiente, despide de su piel humor escarlata a manera de sangre, y sus lágrimas eran de sangre y todo su cuerpo era a modo de una gran herida.

Ya hemos indicado el origen etimológico del término, incluso podemos ofrecer la definición que da del mismo, el doctor Martin Lara: "trastorno de la secreción sudoral caracterizado por la coloración roja del sudor; esta tonalidad se debe a la presencia de la materia colorante de la sangre: los glóbulos rojos". Sin embargo, no hemos encontrado ningún caso clínico del que exista alguna documentación gráfica moderna en la que nos pudiésemos basar para ayudarnos a la representación del fenómeno. En la medicina moderna, el síndrome más parecido encontrado ha sido el síndrome de Garner-Diamond, descrito en el año 1955, y más tarde, en 1968, por los doctores Ratnoff y Agle, que entonces lo denominaron "púrpura psicogénica". Este trastorno está registrado con casos clínicos y es demostrable en la literatura médica moderna; además, se puede describir de la siguiente forma: "trastorno excepcional [el de Jesús lo fue] en el cual el sujeto, bajo un alto nivel de estrés, ansiedad y debilidad, se le forman como una especies de hematomas bajo la piel que pueden llegar a la extravasación de sangre; producir hemolacrimia y efectos parecidos a la estigmatización".

Os animo a disfrutar de esta imagen en el reportaje fotográfico que aparece en este enlace:

viernes, 17 de febrero de 2012

DON BENITO: ¿CIUDAD ACOGEDORA?



¿Se imaginan esta instantánea de la calle vacía en una noche de Jueves Santo?.... Creo que a nadie le gustaría, ni a los mas ni a los menos cofrades.

Podemos detectar en los últimos tiempos, un giro para bien de nuestro Excelentísimo Ayuntamiento de Don Benito, en lo que se refiere a colocar a la ciudad en un lugar superior, con respecto a su presencia en actos y ferias de promoción turística de la misma, definiendo sus diferentes señas de identidad, tanto a nivel de su cultura, su ocio, su gastronomía, sus servicios, su industria, etc…

Prueba de ello es la creación de un stand de 96 metros cuadrados, con un coste total de 11.000 euros, que servirá para representarnos dignamente en certámenes de todo tipo, bien sea a lo largo de la geografía extremeña o fuera de ella. También resulta gratificante para el esparcimiento de la ciudad, la próxima Feria de Invierno, que se llevará a cabo en unas instalaciones ubicadas entre la calle Villanueva y la Avenida de Córdoba, con el tomate, el arroz, y los peces como ingredientes de muchas recetas típicas de la cultura gastronómica local, como ya lo es también la calabaza, ensalzada en la época de la Velá.

Estas muestras de lo que el Ayuntamiento estima como necesario, para que Don Benito sea una ciudad de paso y parada, referente de las Vegas Altas y de Extremadura en general, nos hacen replantearnos a los cofrades esas cuestiones que entendemos necesarias para que la Semana Santa local, tenga también el lugar que se merece por la envergadura que tienen los distintos elementos que la componen, y aquellos otros que la pueden llegar a conformar en su día.

Como ya comenté en otra entrada de este Blog (Semana Santa: Seña de identidad de un Pueblo), esta situación afecta no solo a lo que el consistorio local puede hacer por sus propios medios, sino también a aquellos otros que le deben ser proporcionados por los cofrades, representados por su Junta de Cofradías, y también por las Parroquias, sus párrocos y sacerdotes.

Bajo mi humilde punto de vista, paso a detallar a continuación lo que yo creo que se podría hacer o mejorar al respecto:

-1.- Llevar a cabo un sondeo entre la población para que se detecte lo que los ciudadanos piensan de la Semana Santa, que echan en falta, qué les gusta o qué les disgusta. Hay gente que se va al campo en esos días, pero que regresan a la hora de las procesiones.

-2.- Mejorar las comunicación y las relaciones entre el Ayuntamiento, la Junta de Cofradías y las Parroquias, para que se defina claramente el programa de actos de cada Semana Santa, hilvanando los actos propios de promoción musical (como la exaltación de la saeta, conciertos de Banda Municipal, Orquesta Scarlatti o Coral dombenitense), con los actos de Culto interno y externo de Hermandades y Cofradías, Auto Sacramental, Pregones de Semana Santa y del Costalero, así como con los horarios de Eucaristías y Procesiones, itinerarios, etc…

-3.- Publicar con mayor antelación el Programa de mano o revista anual de la Semana Santa, para que los interesados puedan organizar debidamente su agenda y pueda ser contrastada con la de otras Semanas Santas del entorno, lo que posibilitaría dar su sitio a todas. Ello debe tener su reflejo también en un cartel anunciador único, fruto de un concurso bien de fotografía o de pintura, que iría enriqueciendo el patrimonio local.

-4.- Dotar a la Semana Santa de una seña de identidad inconfundible, a través de una Carrera Oficial, o zona de paso obligada para todas las Hermandades y Cofradías, al estilo andaluz, con tramos de palcos o sillas, engalanados debidamente, y en lugares estratégicos de la zona centro de la ciudad, con respeto a aquellas personas que por su edad o condición física tenga limitada su movilidad, y con un precio simbólico, que no espante a turistas y vecinos. Sería interesante para ello ver como funcionan las semanas santas de otras ciudades, de Extremadura y de fuera, y cómo se promocionan hacia el exterior.

-5.- Llevar a cabo una exposición monográfica, en la Casa de la Cultura o en el Museo Etnográfico con material cedido por Hermandades, Cofradías, Parroquias o Particulares, que exponga a los interesados fotografías, programas de mano antiguos, hábitos o túnicas de nazareno, carteles, estampas, ajuares de Cristos o Vírgenes, alguna talla o escultura que pueda ser vista mas de cerca, etc… Y aprovechar para dar a conocer el origen de nuestros Titulares de las distintas cofradías, algunas de ellas, con una categoría artística mas valorada fuera que dentro de nuestra ciudad.

-6.- Publicar un soporte audiovisual en DVD, que recoja momentos interesantes de la Semana Santa dombenitense, para deleite de los vecinos y reclamo del turista.

-7.- Hacer hincapié en el aspecto gastronómico tan importante por estas fechas como es la elaboración casera de dulces (bollas, empanadillas, perrunillas, etc..), así como potajes, recetas con bacalao; y que daría pie a otra actividad en forma de concurso gastronómico, publicación de un recetario típico de Cuaresma, etc…

-8.- Concienciar a la Banda Municipal de la importancia que tiene su actividad en el desarrollo de la Semana Santa, incentivando su devoción mas que su obligación. Promocionar la creación de una nueva Banda de Cornetas y Tambores, o una Agrupación Musical, que complemente aquella, entre los mas jóvenes de la ciudad.

-9.- Considerar a la Semana Santa como un elemento distintivo mas de la idiosincrasia de la Ciudad, a la altura de las fiestas de Barrio (S. Sebastián, la Piedad, San Gregorio, San Isidro, San Juan, Santiago, la Velá), o a la altura de otros elementos promocionados durante el resto del año: Cabalgata de Reyes y actividades Navideñas, Halloween, San Silvestre, ruta del aperitivo, Feria de Asociaciones, Actuaciones de la Banda Municipal, Actividades Culturales y Exposiciones en la Casa de la Cultura o en el Museo Etnográfico, Actividades del Patronato Municipal de Deportes, etc…

-10.- Fruto del punto anterior, mejorar la información que de la Semana Santa transmitimos a través de la Web del Ayuntamiento, obsoleta desde hace años, y entendiendo la dificultad de elaborar una nueva que dignifique todo lo que ya sabemos, recomendaría enlazar directamente el Apartado Turismo/ Semana Santa, con la consolidada página web: www.donbenitocofrade.com

Esta web, ha supuesto un verdadero soplo de aire fresco y un punto de inflexión, para todos los cofrades, amantes de la Semana Santa en general, y de la calabazona en particular, pero también es un servicio “público” necesario, para comunicar actos de índole eclesiástico, de tintes sociales o de caridad, y además, con expresión de elementos históricos y artísticos, fundamentales para saber el origen de las cosas.

Para ello, insisto también en la necesidad de que la Junta de Cofradías así como las Hermandades que la conforman, sean conscientes de que la Semana Santa, como expresión pública de la fe y catequesis en la calle, se debe cargar de un simbolismo digno, y las subvenciones que el Ayuntamiento proporciona a tal efecto, son para engrandecer y conservar el patrimonio, no a las Parroquias que las albergan. La Cofradía también es un canal para desarrollar la caridad, la formación cofrade, la integración social, etc…, pero sin olvidar que su manifestación a través de la estación de penitencia debe tratar de ser hecha con cierta vistosidad en la composición de sus pasos y cortejos.

- Concienciar a Párrocos y Sacerdotes de la importancia de los Cultos internos, así como de la vistosidad que han de tener los mismos. Hacerles ver también que la Semana Santa no es folclore, no es un canal para financiar la actividad parroquial, que si bien es importante, no es su objetivo principal. No pueden bloquear el desarrollo de los movimientos de fieles, por el puro capricho o gusto sobre la materia, que dura el tiempo que permanezcan ejerciendo su ministerio, pero no mas allá.

- No despreciar tradiciones que realmente funcionaban, como el Vía Crucis Interparroquial de los años 90 (Virgen del Silencio y Cristo del Amor), por el barrio de San Juan; la procesión de la Borriquita en la mañana del Domingo de Ramos, con misa en la explanada de San Sebastián; la Procesión del Silencio, con los cuatro pasos de la Hermandad de la Soledad (Virgen de la Soledad, Cristo de la Paz, San Juan y Santa María Magdalena); Procesión del Santo Entierro a las siete de la tarde del Viernes Santo, y no insertado en la Procesión del Silencio; la romería del Encuentro con una Hermandad “desterrada” de su parroquia, etc…

- Dar cabida a nuevas Hermandades y Cofradías, que tratan de asentarse en otros barrios de la ciudad, alrededor de las imágenes del Santísimo Cristo de la Oración en el Huerto y de Nuestro Padre Jesús de la Salud. En torno a esta última imagen sita en la Iglesia de la Piedad, se puede articular el futuro de la explosión definitiva de la Semana Santa de Don Benito, por el día y la hora en que podría desarrollarse su estación de penitencia, su acompañamiento musical, su recorrido por determinadas calles de ese barrio, su labor social, etc…, aquí reside el reclamo devocional y turístico mas importante del futuro de nuestra Semana de pasión…., pero esto se queda para otra entrada de este Blog……

miércoles, 15 de febrero de 2012

SUEÑOS DE ADOQUÍN


Agosto de 2010, Playa de Valdelagrana (Puerto de Santa María), son las ocho de la mañana y llevo unos minutos paseando por la orilla, con la mirada fija en el horizonte que me deja divisar entre la bruma, la imponente silueta de la Catedral de Cádiz, al pie del Atlántico y su inconfundible cúpula dorada.

Siento la brisa de un aire de levante, que en esta zona va pegando cada vez mas fuerte conforme avanza el día, haciendo golpear ráfagas de una finísima y blanca arena sobre mi rostro. El agua está fría pero merece la pena dejarse tocar por la marea, que a esas horas todavía deja unos metros para caminar tranquilo, sin sobresaltos, y dejar la mente en blanco, concentrado tan solo en el sonido del viento, de las olas, y el aroma a salitre que envuelve cada uno de mis sentidos. Es reconfortante para unos pies que en otras épocas del año, sólo están acostumbrados al calor del asfalto y a las aceras llenas de prisas y pisotones, de la gran ciudad.

Alejado de todo ese bullicio, sólo puedo echar de menos, el andar pausado de la primavera, y las ansias por volver a descalzarme para otros menesteres que también marcan el caminar por el tránsito de esta vida. Miro hacia el mar, y a lo lejos adivino la presencia de un barco llegando al puerto, pero no puedo dejar de pensar en otros barcos de talla dorada y andar pausado, mecidos por el vaivén de otras olas, y acompasados por las notas de una marcha, a izquierda y derecha, adelante y atrás.

Cierro los ojos, y empiezo a recrearme en mi última estación de penitencia, la misma que ejecutaron los pies que ahora me hacen avanzar sorteando restos de conchas y algas, que va despidiendo el mar; y mis plantas van definiendo en la arena mojada, las huellas que van quedando detrás, como pasos que me van siguiendo. Esos mismos pasos que van quedando marcados por el frío adoquín de mi pueblo, humedecido por los primeros retazos de la primavera, en una noche de Jueves Santo. No conocen la calidez de un calcetín o de una sandalia de esparto, porque la penitencia que uno se marca sigue otra línea o forma de ser. Tres horas, recorriendo las calles y plazas, con los bajos de la túnica acariciando mis tobillos, sintiendo como se van clavando las piedrecitas del suelo, o como se cala el pie por algún pequeño charco que no puedes sortear.

La misma pasión y necesidad de cada año, la misma sensación bajo el antifaz, la misma satisfacción por volver a acompañar a mi Cristo, en su agonía ¿cómo podría yo quejarme de mi sacrificio descalzo, siendo aún mayor su penitencia por todos nosotros?. Sólo aquel que alguna vez ha experimentado la fría noche bajo sus pies, puede comprenderlo. Todas las cosas tienen un sentido, que va más allá de una simple explicación con palabras sencillas o complejas.

Hoy camino por la orilla añorando esa otra orilla de mi vida, aquella que me lleva hacia el interior de mi alma, que me permite volver a descubrir el sonido de aquella marcha en la Avenida, el aroma del incienso envolviendo al Señor, las gotas de cera derretida sobre mis pies…, no hay ningún dolor que pueda compararse al de su Madre, que nos sigue unos metros mas atrás.

Abro los ojos, y después de un profundo suspiro, miro hacia mis pies, y comprendo que ya va quedando menos para volver a sentir el adoquín en mis plantas, tan solo unos meses de espera para volver a vivirlo; un mundo para el cofrade, que tiene la esperanza por bandera, pero con el ansia de estrenar una nueva estación de penitencia, para ir haciendo ese callo, símbolo de otra razón de ser.

Volverán mis pies a guiarme hacia Ti, y a saborear en cada paso, la humedad, el frío, la aspereza, las gotas de cera, el viento helador de la madrugada, el aroma de azahar y el del incienso, el llanto de una corneta, y el compás de un toque de tambor, ...... y volverán a dejar tras de mi otra huella imborrable de mi vida.

lunes, 13 de febrero de 2012

SEVILLA EN LA MIRADA


Recuerdo hace unos meses como se “criticaba” en algún foro de Don Benito Cofrade, el uso reiterado de una “monserga capillita” a la hora de referirse a determinados temas cofradieros, o bien, el buscar la referencia constante de Sevilla, como “madre y maestra”, de las celebraciones de la Semana Santa.

Bajo mi punto de vista, y declarándome amante de Sevilla, mas allá de lo que significa la celebración de su semana de pasión, creo que mirarnos a su espejo, así como al de otras formas o maneras de celebrar el culmen de la vida cofrade anual, no puede ser si no reconfortante y ejemplificador de una manera excelsa de hacer las cosas. Pienso que es una aspiración legítima el tratar de hacer con nuestros propios medios, lo mejor que se puedan tanto a nivel de cultos internos como externos, las celebraciones que forman parte de nuestras Hermandades y Cofradías. En el origen de lo que son hoy las corporaciones cofrades de Don Benito, se bebieron esas fuentes, y por ello, la mayor parte de las imágenes titulares han nacido a orillas del Nervión, porque así lo quisieron sus benefactores, párrocos o hermanos mayores: Cristo de la Buena Muerte, María Santísima de los Dolores, María Santísima del Consuelo, Cristo de Medinaceli, Nuestro Padre Jesús de la Salud o el Santísimo Cristo de la Oración en el Huerto. No solo su hechura, sino también su manera de andar en la calle, la composición de sus pasos y canastillas, capataces, costaleros, el estilo de su patrimonio, y las restauraciones llevadas a cabo, etc… beben de sus “inmensas fuentes”.

No podemos despreciar sus enseñanzas, ni ser ajenos a su manera de vivir la Semana Santa; no podemos mirar hacia otro lado mejor, porque no hay nada mejor sencillamente, y por ello a continuación pongo una serie de notas para aproximarnos a ella:

La Semana Santa de Sevilla es la celebración de la pasión y muerte de Cristo a través de las procesiones que realizan las cofradías a la Catedral, durante esa semana. Además de los aspectos religiosos, la Semana Santa en Sevilla supone un fenómeno de carácter sociocultural, turístico y económico de gran importancia en la ciudad, está declarada de interés turístico internacional, constituyendo una de las grandes fiestas de primavera en Sevilla junto a la Feria de abril.

Las procesiones comienzan oficialmente el Domingo de Ramos llegando hasta el siguiente domingo (Domingo de Resurrección), procesionando cada día las imágenes que representan la Pasión y muerte de Cristo sumando en su totalidad (la semana) 60 hermandades (además de las de vísperas).

La Semana Santa se vive durante todo el año en la ciudad y las Hermandades trabajan día a día en los tres pilares fundamentales que las definen: formación, culto y caridad. Son múltiples las obras asistenciales que las Hermandades y Cofradías realizan en Sevilla y su Provincia. La Estación de penitencia o salida procesional es el principal culto externo de las corporaciones pero las Hermandades cuentan con numerosos cultos internos a sus Titulares a lo largo del año (Novenas, Quinarios, Triduos, Besamanos, Pregones, Conferencias, Vía Crucis...).

El Consejo General de Hermandades y Cofradías, es el órgano encargado del conjunto de procesiones de la Semana Santa y agilizar trámites y acuerdos con las instituciones oficiales y de todo lo relativo a la Carrera Oficial. Sus miembros son elegidos cada cuatro años por los Hermanos Mayores de las distintas Hermandades.

Los desfiles procesionales de la Semana Santa, que transforman la ciudad durante ese periodo, son el resultado de la evolución durante siglos de las formas, modos y maneras de las cofradías y hermandades compuestas por diversos grupos de personas de distintas índoles laborales, culturales y sociales, donde han influido múltiples factores tanto religiosos, artísticos, sociales e históricos.

Aunque durante la Edad Media ya existieron cofradías, no es hasta el siglo XVI cuando se consolidan las hermandades de pasión o penitencia como asociaciones que veneran la pasión y muerte de Cristo y le rinden culto con una salida procesional. En sus comienzos, las cofradías sevillanas hacían estación de penitencia a iglesias o conventos cercanos a su templo. En el Sínodo de 1604, el cardenal Fernando Niño de Guevara estableció algunas normas que forman el germen de la actual Semana Santa de Sevilla: las cofradías quedaban obligadas a realizar la estación de penitencia a la catedral y las de Triana debían realizarlo a la Iglesia de Santa Ana, debían vestirse túnicas sencillas de lienzo basto y se prohibía a la mujeres disciplinarse.

Durante el siglo XVIII la Semana Santa atravesó una profunda crisis, a causa del decaimiento económico y demográfico de la ciudad de Sevilla, de tal manera que en la primera mitad del siglo XIX, todo indicaba que las cofradías estaban a las puertas de su desaparición definitiva. Hacia 1850 solamente había cofradías en la calle el jueves santo y la madrugada y la tarde del viernes santo. Durante finales del siglo XIX, en el periodo de la restauración borbónica, las cofradías resurgen en número y esplendor y se empieza a considerar un atractivo turístico para la ciudad y su economía.

A este nuevo auge no es ajena la instalación en Sevilla de la "corte chica" de Luisa Fernanda, hermana de la reina Isabel II, y su esposo, Antonio de Montpensier, en el antiguo colegio de marineros de San Telmo. Ellos impulsaron de nuevo la Semana Santa (su huella es muy visible, p.ej., en una cofradía como Montserrat o La Lanzada), creándose en esos años la tradición del Santo Entierro Magno, que desde entonces se realiza cada cierto número de años, sin una periodicidad fija.

En el siglo XX, durante el gobierno de la Segunda República se experimentó una fase de enfrentamiento social y político que perjudicó la celebración de la Semana Santa. El año 1932 las Juntas de gobierno de las hermandades tomaron la decisión de no salir en procesión. el entonces alcalde José González Fernández de Labandera, sabedor de la trascendencia de esta medida, trató en sus declaraciones de estimular la normalidad de las procesiones y garantizar su celebración. La hermandad de la Estrella fue la única que, contraviniendo el acuerdo del conjunto de las hermandades, hizo procesión el jueves santo, produciéndose varios altercados de carácter violento durante su recorrido, el incidente más grave fue protagonizado por un militante anarquista que disparó contra el paso de la virgen.

En esta decisión de no salir en procesión, tomada por las hermandades, se combinaron por una parte el temor a los posibles incidentes que pudieran producirse y por otra la utilización de la suspensión como herramienta política contra las disposiciones del gobierno republicano. Durante el año 1933 se repitió la decisión y ya en 1934, tras el triunfo de la CEDA, 14 cofradías volvieron a salir de sus templos durante las fiestas.

Debido al aumento de cofradías, que ya pasaban de las 57, se decidió en un momento determinado que las nuevas no realizarían carrera oficial, saliendo el Viernes de Dolores en recuerdo a los Dolores de la Virgen María y el Sábado de Pasión, sin embargo en 2007, se autorizó la salida de la Hermandad del Carmen Doloroso el Miércoles Santo, en 2008 se autorizó también el Lunes Santo la Hermandad de San Pablo y el sábado santo la Hermandad del Sol, del barrio del Plantinar, en la tarde del Sábado Santo del 2010.

Desde este Blog, animo a todos los cofrades y amantes de alegrar su cuerpo y su alma, a que bajen alguna vez en sus vidas a la gloria de Sevilla, para vivir una experiencia inolvidable para todos los sentidos, entre lágrimas, sonrisas y emociones.

Sevilla no te defraudará nunca...

sábado, 11 de febrero de 2012

EL HOMBRE QUE ESCULPIÓ A DIOS


Dentro del compendio de entradas literarias de este Blog, os traigo aquí una novela que merece la pena leer.

Tras el éxito de su primera novela, “El último imán de Ishbiliya”, el periodista de ABC de Sevilla Fernando Carrasco vuelve a adentrarse en el género literario con una nueva y polémica novela, “El hombre que esculpió a Dios”, editada también por Jirones de Azul, un relato que combina la intriga y el thriller en torno a una serie de imágenes de la Semana Santa sevillana en la actualidad, si bien no se trata de un libro de Cofradías ni de Semana Santa. Igualmente, la novela se retrotrae al siglo XVII hispalense, en el momento de la hechura de esas imágenes.

Laura Moreno, licenciada en Bellas Artes y profesora del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), es requerida al denunciarse que, posiblemente, la imagen de un portentoso Crucificado del Barroco que procesiona en la Semana Santa de Sevilla no sea la original y haya sido sustituida.

A partir de ese momento, se verá envuelta en una conspiración en torno al autor de una serie de tallas; a un secreto y un juramento salvaguardados por espacio de cuatro siglos, que ahora pondrán en peligro su vida cuando trate de averiguar qué es lo que está ocurriendo con esas imágenes.

Paralelamente, en los albores del siglo XVII, Juan de Mesa, uno de los más grandes escultores e imagineros del Barroco, está concluyendo la que será, con el paso de las centurias, su obra culmen. Su personalidad y carácter son totalmente contrapuestos a los de su insigne maestro, Juan Martínez Montañés, que observa cómo su discípulo más aventajado le ha sobrepasado.
Fernando Carrasco (“El último imán de Ishbiliya”) se supera en la que es su segunda novela, “El hombre que esculpió a Dios”, con un argumento que no dejará indiferente a nadie y que viene a ahondar en la seguridad y tutela de muchas imágenes procesionales.

Con una narrativa impecable, un desarrollo del argumento trepidante y un final imprevisible y sorprendente, “El hombre que esculpió a Dios” atrapa al lector desde la primera página, compaginando magistralmente realidad y ficción, saltando del siglo XVII a la actualidad de manera extraordinaria, mostrando un dominio del lenguaje singular y recreando lugares de la Sevilla del XVII de forma portentosa, trasladando al lector hasta aquella época.
“El hombre que esculpió a Dios” es, sin duda, una novela que dejará profunda huella en quienes se adentren en sus páginas, que puede generar polémica por el argumento que desarrolla y que viene a ratificar el talento narrativo de su autor.

Dada la expectación del libro, la editorial Jirones de Azul ha abierto un blog sobre el libro:

http://elhombrequeesculpioadios.blogspot.com/


Sobre el autor:

Fernando Carrasco es periodista, y lleva un cuarto de siglo ejerciendo la profesión. Ha trabajado tanto en radio como en revistas especializadas taurinas. En 1990 entró a formar parte de la Redacción del periódico ABC de Sevilla, en la que sigue actualmente, compaginando la información taurina y la dedicada a las Hermandades y Cofradías de Sevilla. En ambos campos está considerado como uno de los más reconocidos especialistas. Ha colaborado en multitud de boletines de Hermandades, además de haber participado en numerosas conferencias, charlas-coloquios y mesas redondas, tanto del mundo del toro como de las Cofradías. En la Cuaresma de 2008 pronunció la “Exaltación de la Saeta y Otras Músicas de la Pasión”, que se celebró en la Catedral de Sevilla, siendo presidido tan importante acto por el cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo.