jueves, 9 de febrero de 2012

LA CARIDAD: OTRA RAZÓN DE SER


Otra razón de ser de nuestras Hermandades y Cofradías, es o debe ser la práctica de la Caridad cristiana

El Catecismo de la Iglesia Católica en el n. 1856 señala la importancia vital de la caridad para la vida cristiana. En esta virtud se encuentran la esencia y el núcleo del cristianismo, es el centro de la predicación de Cristo y es el mandato más importante. Jn 15, 12; 15,17; Jn 13,34. No se puede vivir la moral cristiana haciendo a un lado a la caridad. La caridad es la virtud reina, el mandamiento nuevo que nos dio Cristo, por lo tanto es la base de toda espiritualidad cristiana. Es el distintivo de los auténticos cristianos.

La caridad es la virtud sobrenatural por la que amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios. Es la virtud por excelencia porque su objeto es el mismo Dios y el motivo del amor al prójimo es el mismo: el amor a Dios. Porque su bondad intrínseca, es la que nos une más a Dios, haciéndonos parte de Dios y dándonos su vida. 1 Jn. 4, 8

La Caridad le da vida a todas las demás virtudes, pues es necesaria para que éstas se dirijan a Dios, Ej. Yo puedo ser amable, sólo con el fin de obtener una recompensa, sin embargo, con la caridad, la amabilidad, se convierte en virtudes que se practica desinteresadamente por amor a los demás. Sin la caridad, las demás virtudes están como muertas. La caridad no termina con nuestra vida terrena, en la vida eterna viviremos continuamente la caridad. San Pablo nos lo menciona en 1 Cor. 13, 13; y 13, 87.

Al hablar de la caridad, hay que hablar del amor. El amor “no es un sentimiento bonito” o la carga romántica de la vida. El amor es buscar el bien del otro.

La caridad si no es concreta de nada sirve, sería una falsedad. Esta caridad concreta puede ser interna, con la voluntad que nos lleva a colaborar con los demás de muchas maneras. También puede ser con la inteligencia, a través de la estima y el perdón. Otra forma concreta de caridad es la de palabra, es decir, lo que llamamos benedicencia, hablar siempre bien de los demás.

Y la caridad de obra que se resumen en las obras de misericordia, ya sean espirituales o materiales. Siendo las más importantes las espirituales, sin omitir las materiales. De ahí la necesidad de la corrección fraterna, el apostolado y la oración.

No hay una cofradía sin una preocupación social o benéfico-asistencial muy seria. No hay una hermandad o cofradía sin una bolsa de caridad, sin una obra asistencial de gran calado que se está llevado cada día adelante, sin una atención diaria a las necesidades de sus hermanos y cofrades y de todas las gentes que vienen a pedirles una ayuda.

Las hermandades y cofradías han entrado en un camino de búsqueda de una auténtica espiritualidad, la suya propia, pero proyectada a las necesidades de este siglo que agoniza y de un nuevo milenio que comienza.

En palabras de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla: “Ciertamente casi todas las hermandades ejercen algunas acciones solidarias: dan dinero a alguna asociación benéfica, a Cáritas especialmente, colaboran con campañas de solidaridad, atienden a familias que les llegan con alguna petición económica, etc. Pero son acciones dispersas y puntuales. No hay un programa de formación y acción solidaria sistemático, realista y ambicioso. Nos conformamos con repartir un tanto por ciento muy pequeño del dinero que depositan los hermanos en su cofradía.

El camino que cada hermandad ha de recorrer para concretar cómo ha de actualizar esa vocación de todo cristiano es diverso. Cada hermandad es un mundo, cada ámbito social en el que se inserta es distinto, cada parroquia o realidad eclesial en la que está incardinada es diferente, y, por tanto, cada hermandad habrá de buscar cómo, dónde y con quién ha de ir realizando la vocación a la caridad que Dios le hace. Pero podemos señalar algunas pistas y algunos peligros.

Un peligro a evitar es el de los protagonismos. De este riesgo no está exenta de ninguna de las instituciones de la Iglesia y ninguno de los cristianos y cristianas del mundo. Pero la relevancia de la dimensión pública de las cofradías las hace especialmente vulnerables a esta tentación. Cuando se asumen las acciones solidarias pensando excesivamente en el prestigio social que conllevan se inicia un camino que hace inviable y estéril la solidaridad. En vez de crear comunión y testimonio se crean recelos, envidias y enfrentamientos. No será difícil reconocer muchas acciones solidarias que se han frustrado porque se ha establecido una guerra de protagonismo entre diversas hermandades, o entre hermandades y parroquias o grupos de Cáritas. Solos no podían, y no querían perder el protagonismo de la propia institución. El resultado, los pobres salieron perjudicados.

El referente constante de la acción solidaria de las hermandades ha de ser Cáritas; tanto la Cáritas diocesana, como la Cáritas arciprestal, como la parroquial. Los protagonismos sólo sirven al fracaso y al anti-testimonio; y por eso hemos de contar siempre con la experiencia, la sensibilidad social y la estructura de Cáritas para orientar nuestro compromiso social”.

En cualquier caso, no sólo Cáritas ha de mover a la acción de nuestras corporaciones, también hay otras realidades sociales que merecen consideración como los colectivos que ayudan a la drogodependencia, el alcoholismo, la violencia de género, las exclusiones sociales, etc…, y que merecen toda nuestra atención y preocupación, como promotores de lo que fue la vida y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.

martes, 7 de febrero de 2012

SUEÑOS DE AZAHAR


Los últimos rayos de sol de la tarde, delataban mirando al reloj, que el invierno empezaba a dejarnos el regalo de la luz durante algunos minutos más. El tiempo necesario, para darle un sitio a cada cosa, para que el lento transcurrir de las emociones, se pelearan por ser vida, por ser testigo de lo que ha de venir para gozo de todos.

Como el niño que mira el escaparate de una pastelería, así amanece la mirada del cofrade que ansía la Cuaresma como el preludio de esa sinfonía de sensaciones, que pretenden envolver no solo la vista, sino también el tacto, el oído, el olfato y el gusto. Es en esa lucha por ganarle tiempo a la noche, donde se desarrolla la batalla entre lo carnal y lo divino, cuando surge la vida templada del atardecer brillante, ese cuya brisa todavía fría, nos envuelve en cuerpo y alma.

En ese clima de desasosiego se estremece el árbol del naranjo, testigo de nuestro caminar por la esperanza en vivir una nueva semana de pasión, muerte y resurrección. Fruto de la sabia naturaleza, que nos quiere premiar con su inconfundible aroma, surge la flor del azahar; esa que también apreciamos por su belleza y por sus otras propiedades terapéuticas. Propiedades para sanar el espíritu y protegerlo de todo mal.

Sueña el azahar con una noche cerrada, un paso de palio levemente mecido al compás de la música; una bulla en la calle; sueña con la luz de la luna reflejada en las hojas que lo rodean; con llenar las ánforas entre varales de un paso de Virgen o ser petalada que cubra su manto al pasar por su barrio. No le tiene miedo al incienso, en la pugna por ser más aromático, porque su fragancia verdadera y pura no precisa más que de una leve brisa que mueva sus tallos para desprender todo su poder. El gran poder de su presencia en las calles y plazas, llega cada Cuaresma con su programa de actos, especialmente preparados para esta fecha. No necesita de un pregonero, ni de un librito de mano, se anuncia solo y como dijera Antonio Machado al glosar la primavera, “….ha venido y nadie sabe como ha sido….”.

Así llega para quedarse en la historia de nuestras vidas, clavado en el aroma de nuestra continuada estación de penitencia, con los clavos de la pasión que en ella ponemos, con la esencia sutil de su presencia que llena las vivencias del cofrade, como terciopelo blanco y verde, bordado en oro.

!! Ay, Azahar ¡¡, tú no me dejes solo, espera mis pasos en la madrugá, reconforta mi espíritu con tu infinita dulzura, reconforta mi dolor, sana mis heridas, ayúdame a soportar el peso de la cruz, acaricia mi cuerpo mancillado, cubre mis pies descalzos con tus pétalos y al final de mis días, llena mi sudario con tu perfume, para transitar hacia la vida eterna embriagado de ti…

Soñaba el Azahar ….

domingo, 5 de febrero de 2012

DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MI


Me interesa exponer a continuación una lectura del Evangelio según San Marcos, para luego explicar qué sentido tiene ponerlo en este Blog:

Marcos 10,2-16

En aquel tiempo, 2 se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba:

- ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?
3 Él les replicó:

- ¿Qué os ha mandado Moisés?
4 Contestaron:

- Moisés permitió divorciarse dándole a la mujer un acta de repudio.
5 Jesús les dijo:

- Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. 6 Al principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer. 7 Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer 8 y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. 9Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

10 En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. 11 Él les dijo:

- Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. 12 Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

13 Le presentaron unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.

14 Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:

- Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. 15 Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.

16 Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.


Para la creación de un Cofrade, hay que beber desde pequeño, las fuentes que alimentan el espíritu del mismo, el ejemplo de sus padres, hermanos y el resto de familia cercana, amigos, etc… Esa túnica que cuelga del armario, esperando ser parte de la herencia familiar, de las tradiciones que constituyen seña de identidad y catequesis permanente del niño, que mira con ilusión y ansiedad el momento de ponérsela.

Mas allá de entender que la formación en la Escuela de nuestros pequeños hoy en día, es totalmente laica, salvo el tipo de Colegio, al que eventualmente, pudiéramos llevar a nuestros hijos, y que son regentados por alguna congregación religiosa; para la raíz de un futuro cofrade es necesario “predicar con el ejemplo”, inscribiendo a nuestro pequeño/a, a la Corporación a la que pertenezcamos, para que poco a poco, año a año, nos acompañe en nuestra Estación de Penitencia, o vaya asumiendo alguna posición en la composición del cortejo.

Al margen de ello, las Hermandades y Cofradías, deben incidir en la formación cofrade desde la época de Catequesis pre y post comunión, también en la preparación de la Confirmación, en las Escuelas de Padres, etc.., en colaboración con la Parroquia correspondiente; pudiendo también llevar a cabo charlas o conferencias en los Colegios, no solo sobre el ya necesario espíritu cofrade, si no también, sobre la cultura que implican las obras de Arte y su Historia, en el seno del patrimonio cofrade, para que se vayan familiarizando con estas cuestiones.

Como podéis comprobar, la labor que resta por hacer de nuestras corporaciones, es muy completa, y se ha de extender mas allá de la propia Semana Santa.

Que así sea…

viernes, 3 de febrero de 2012

FOLKLORE DE LAS COFRADÍAS DE SEVILLA


El Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla ha publicado en su Colección de Bolsillo la séptima edición de "Folklore de las Cofradías de Sevilla", escrito por el genial periodista Antonio Burgos.

Antonio Burgos (Sevilla, 1943) es uno de los primeros articulistas españoles. En el sentido jerárquico, por su estilo propio y su indiscutible maestría, avalada por premios como el Mariano de Cavia, el Pemán o el Larra; y en el sentido cronológico, por su condición de pionero en diversos géneros. Es también, desde su inicio como periodista hace más de 30 años, una de las voces más significadas en la defensa de Andalucía, cuya cultura, tradición y significado histórico han presidido su extensa obra periodística y literaria. Su ensayo Andalucía, ¿Tercer Mundo? fue clave para el resurgir del sentimiento autonómico andaluz..

En su novela Las cabañuelas de agosto (Premio Ateneo de Sevilla 1982) narró el asesinato de Blas Infante, historia que continuó en Las lágrimas de san Pedro. En El contador de sombras evoca la realidad de los pueblos andaluces y El contrabandista de pájaros obtuvo el Premio Ciudad de Marbella, concedido por un jurado presidido por Camilo José Cela. Otras obra suyas son Guía secreta de Sevilla, Folklore de las cofradías de Sevilla, Sevilla tuvo que ser (con prólogo de Manuel Halcón), Sevilla en cien recuadros (con prólogo del arzobispo Carlos Amigo Vallejo), Mirando al mar soñé, Reloj no marques las horas... A la Semana Santa de Sevilla ha dedicado últimamente las obras Guía apasionada de la Semana Santa y Diccionario Secreto de la Semana Santa. Su biografía novelada Curro Romero, la esencia, ha constituido un "best-seller". Recientemente ha publicado Jazmines en el ojal, con prólogo de María Dolores Pradera. Su primer libro fue la obra poética "Palabra en el vacío", publicada por la colección Alcaraván de Arcos de la Frontera, con prólogo de Rafael Montesinos. Fue de los primeros autores en la reivindicación cultural de la copla andaluza, dedicando en 1980 a Rafael de León la biografía y antología Rafael de León, poemas y canciones. Es también autor de la letra de numerosas canciones (Habaneras de Cádiz, Habaneras de Sevilla, Va por usted, Lola de España, etc.) que cantan Rocío Jurado, Carlos Cano y María Dolores Pradera, entre otros intérpretes. Ha escrito muchas letras de Carnaval, colaborando con Antonio Martín en el Coro de la Viña, con el que obtuvo dos primeros premios en el Concurso del Teatro Falla de Cádiz, con los coros "Takatá, chin,chin,pom,pom" y "Bátmonos que nos vamos", y segundo y tercer premios con los coros "A Venecia del tirón" y "Los pájaros". Anteriormente había sido en 1988 pregonero del Carnaval de Cádiz, ciudad a la que está muy vinculado y la que ha dedicado innumerables textos literarios y periodísticos, así como la letra de las "Habaneras de Cádiz", por las que le nombró Hijo Adoptivo tras la petición popular de los gaditanos, que recogieron más de 5.000 firmas para pedir que el Ayuntamiento le concediera distinción.

El libro que traemos hoy aquí a nuestros bloggeros, es ya un clásico entre las obras sobre la Semana Santa de Sevilla., Publicado por vez primera en 1972, recoge una serie que con el título de "El habla cofradiera" apareció en la prensa sevillana en 1966, y que dio origen a la costumbre de editar los actuales coleccionables de la Cuaresma. La obra ha venido reeditándose ininterrumpidamente desde entonces y figura ya en todas las bibliografías sobre asuntos cofradieros de Sevilla y de Andalucía.

En esta obra, Burgos hizo una primera aproximación desmitificadora al mundo de capataces y costaleros, cuando las cuadrillas estaban todavía formadas por los que hoy se recuerdan como "los profesionales" y aún no habían entrado los hermanos costaleros bajo las parihuelas. Aparte de ser el primer aporte etnográfico y lingüístico sobre este tema, tiene además el valor de documento sobre una época de la Semana Santa, la crisis de los últimos años del franquismo, cuando no podía adivinarse el esplendor actual de hermandades, cofradías, costaleros y todo lo relacionado con la gran fiesta religiosa de Sevilla.

Entiendo que es una lectura obligada para aquellos que les guste la Semana Santa en general, y la de Sevilla en particular.

Lo vais a disfrutar sin duda alguna.

miércoles, 1 de febrero de 2012

MADERA DE CEDRO REAL


Es posible que alguna vez nos hayamos parado a pensar cuál es la materia prima con la que en la mayoría de los casos se tallan las imágenes que nos rodean, ya sean de Cristos o de Vírgenes, o de los pasos que acogen crucificados, nazarenos, misterios o palios. Dejando al margen los trabajos en escayola, o las tallas en madera surgidas de moldes o máquinas, el imaginero o escultor de imágenes en madera, suele utilizar un material procedente de un árbol en concreto: el cedro real.

Aunque se considera como cedro real al Cedrela odorata, hay mas de 60 variedades de plantas con características muy similares consideradas como cedro. El Cedro crece en los bosques húmedos de América, desde México, Centro América, Las Antillas, hasta Perú, Ecuador, Brasil y Las Guyanas.

El Cedro es un árbol que mide entre 20 a 30 metros de altura. El tronco puede alcanzar más de un metro de diámetro, frecuentemente estriado longitudinalmente. La corteza externa es de color café claro con fisuras verticales ásperas y la interior es de color rosáceo. Es de ramas lisas, copa grande, alta redondeada, las hojas son grandes, caedizas y están compuestas de 10-30 foliolos oblicuamente lanceolados . El fruto es una cápsula de muchas semillas aladas. Las flores, en inflorecencias, son pequeñas y con un olor característico algo desagradable que recuerda al del ajo. El fruto es una cápsula de muchas semillas aladas. La madera es de color rojizo a moreno claro, de grano fino, compacta, ligera, aromática, fuerte, durable en el interior, resistente a los insectos, estable y fácil de trabajar.

Se utiliza para fabricar muebles finos y puertas. Muy usada en ebanistería, instrumentos musicales, esculturas y tallados, también en aeromodelismo, juguetes y artesanía, chapas y molduras, aparatos de precisión, cajas para tabacos y otros muchos. La infusión que se obtiene del cocimiento de sus hojas, raíz y corteza se usa como medicina casera contra la bronquitis, dispepsia, indigestión, fiebres, diarrea, vómitos, hemorragias y epilepsia.

Las semillas poseen propiedades vermífugas, especialmente para eliminar lombrices. Se le aprecia como planta de sombra y ornamento. Su madera posee un perfumado aroma, producido por un aceite volátil. Crece en climas húmedo-cálidos, con una precipitación pluvial anual de 1,500 a 5,000 mm. Con una estación seca definida. Se desarrolla en altitudes de 0 a 1,300 m. Necesita suelos profundos, frescos y bien drenados, preferentemente en valles, aunque también crece en suelos arcillosos o calizos.

Recomendaciones para el tallado en madera:

Las maderas más convenientes para el tallado en madera son el cedro y el algarrobo. El algarrobo es duro y no tiene vetas marcadas, lo que ayuda a trabajarlo con al gubia. El cedro es más blando pero fibroso, por lo que debemos tener más cuidado al trabajarlo. Es excelente si está bien estacionado. También puede usarse el pino común que es de mala calidad, el ciprés, la lenga , etc. También puede utilizarse el MDF o aglomerado.

Las herramientas que se usan normalmente en la talla son las gubias y los formones. Deben ser de buena calidad, pues las baratas no duran y dificultan el trabajo más que ayudarlo. Una herramienta bien afilada no solo resulta más efectiva, sino que es menos peligrosa porque evita el exceso de fuerza. Existen diferentes modelos de gubias, dependiendo del uso que queramos darles.

Los materiales de acabado son muy importantes, porque son los responsables de la forma cómo se verá nuestra pieza. Puede emplearse un mini torno para acceder a los rincones y lograr un mejor acabado. Las restantes superficies se lijan con distintas lijas, hasta llegar al lijado final.

Para el acabado del tallado en madera, primero pasamos una mano de crema para cueros incolora, y lustramos bien. Luego podemos pintar el fondo del tallado con barniz al agua oscuro, para que resalte el dibujo. Terminamos pasando nuevamente la crema para cueros, y lustramos con un paño.